Las fiestas navideñas vienen acompañadas en numerosas ocasiones de excesos con el alcohol, que al día siguiente se hace muy presente en notables síntomas de malestar físico. Uno de ellos, probablemente el que es más habitual, es el dolor de cabeza, que aparece como consecuencia de la temida resaca, o lo que es lo mismo, del síndrome de abstinencia del alcohol.

Este dolor de cabeza raramente es efímero y puede causar una sensación que permanezca durante horas, o incluso durante todo el día siguiente. Quizá hayas probado muchos remedios, o incluso recurrido a la farmacología con medicamentos como el paracetamol, ibuprofeno o ácido acetilsalicílico para quitar ese malestar.

Pero aunque parezca que nada hace efecto cuando ese dolor se convierte en insoportable, todavía hay otras alternativas que te permitirán encontrarte mucho mejor. Y algunas de ellas son muy sencillas, naturales y fáciles de llevar a cabo.

Repasamos los principales consejos a modo de remedios caseros que te permitirán quitarte ese dolor de cabeza provocado por la resaca en estos días de Navidad, o al menos, aliviarlo.

Beber mucha agua

La hidratación es clave para la desaparición del dolor de cabeza. Shutterstock

Hidratarse es fundamental para aliviar cualquier tipo de dolor de cabeza, desde jaquecas, cefaleas y migrañas, hasta el causado por la resaca. De hecho, especialmente este último, al conllevar una deshidratación en el organismo. Diversos estudios apuntan a que un consumo elevado de agua hace mejorar el dolor de cabeza en un plazo entre media hora y tres horas. Siempre es mejor que el consumo de agua sea más o menos constante y continuado. Consumir alimentos ricos en agua, como determinadas frutas, también ayudará. Si además tomas alguna bebida isotónica, ricas en electrolitos, la mejora puede ser aún más rápida.

Tumbarse a oscuras y en silencio

Tumbarse a oscuras y en silencio contribuirá a la reducción del malestar. Shutterstock

Si el dolor de cabeza te aparece en una situación que te permita estar en casa y sin estímulos externos, lo mejor es tomarse un rato para uno mismo, apagar las luces, tumbarse en la cama o en el sofá y asegurarse de que no hay ruidos ni sonidos que distraigan. Efectuar respiraciones lentas y profundas ayudará, dado que el aporte de oxígeno al cerebro será mayor. Además, la opción de colocarse un paño frío o algo similar sobre la frente también contribuirá a acelerar la desaparición del dolor.

Vitaminas y magnesio

Alimentos ricos en magnesio. Shutterstock

Diversos estudios prueban que algunas vitaminas, especialmente la B2, la B6 y la B12, así como el magnesio, ayudan a reducir el dolor de cabeza. Consumir determinados alimentos que contienen estas sustancias será, por lo tanto, beneficioso para la recuperación. Entre otros, el chocolate negro, las almendras, las espinacas, el aguacate, las acelgas o las pipas de calabaza son algunos de los que más aporte de magnesio realizan. Para la vitamina B12, cualquier alimento consistente en pescado, carne, huevos o lácteos ayudará.

Tomar un baño caliente

Tomar un baño caliente ayudará a relajarse. Shutterstock

Esta opción contribuirá a tu bienestar, especialmente en casos de nerviosismo asociado al dolor de cabeza. Si tienes tiempo disponible, procura que el baño sea sin prisas. Rodearse de un ambiente con baja iluminación y añadir unas velas ayudará a incrementar las sensaciones de relax. Si además incluyes determinados olores, como los que puedes conseguir con aceites de lavanda o menta, crearás además tu propia sesión de aromaterapia.

Realizar estiramientos o relajación

Los ejercicios de meditación contribuirán a aumentar el bienestar. Shutterstock

La cefalea tensional, así como diversas contracturas, pueden mejorar en mayor o menor medida efectuando suaves estiramientos de la zona afectada. Si sabes cómo ejercitar los músculos en cuestión, la tensión de la zona pericraneal quedará rápidamente aliviada. Además, otras prácticas como la meditación contribuyen a lograr la desaparición de los síntomas. Recuerda: todo será más eficaz si lo acompañas con respiraciones largas, calmadas y profundas.