Hace 15 o 20 años nadie pisaba este barrio pesquero de Valencia. Una tierra maldita a la que no quería venir nadie. Pero ahora se ha puesto tan de moda que es la envidia de la ciudad. Sus calles se han llenado, sobre todo de turistas que están copando todos los alquileres de la zona. Los inversores extranjeros han visto el negocio: barrio a reformar, con muchas posibilidades y a un paso de la playa. Ante la demanda de vivienda los precios se van duplicado, por ejemplo, pisos que se vendían por 80-90 mil euros, ahora se está pagando entre 140 y 150 mil euros. Unas cifras, por las nubes, que hacen tambalear la vida de los vecinos de siempre, que, al final, tienen que marcharse de su barrio. Aun así, las asociaciones vecinales luchan contra una masificación que creen que hará morir de éxito a El Cabanyal. Piden más control de los más de 4.500 pisos turísticos ilegales.