03 de octubre de 2018
03.10.2018
FÜTBOL BASE

"Electrocardiogramás sí, pero con historia clínica, exploración e interpretados por cardiólogos"

Araceli Boraita, cardióloga del CSD, sale al paso de la polémica con las pruebas médicas realizadas por FFCV

03.10.2018 | 12:59
Una imagen de un electro a un jóven jugador.

Al menos cinco jugadores de fútbol base de distintos clubes de València, entre los que había un representante del Torre Levante entre otras entidades, coincidieron eñ jueves en la Mutua de la sede de FFCV para intentar regularizar el bloqueo de sus licencias. En al menos tres de esos cinco casos se ha repetido una misma circunstancia pues los jóvenes futbolistas han sido sometidos al electrocardiograma de prevención que esta temporada ha incluido el ente federativo de forma obligatoria en los reconocimientos médicos y el personal que ha interpretado esos electros ha diagnosticado a los chicos como 'no aptos' inicialmente para competir.
Esa circunstancia ha generado que los padres, alarmados por la evaluación en muchos de esos casos, hayan buscado una segunda opinión médica de cardiólogos y clínicas especializadas que, con los mismos resultados de los electrocardiogramas, no detectan patologías que «contraindiquen la aptitud deportiva de competición» según los documentos a los que ha podido acceder SUPER, lo que a su vez inicialmente ha revertido su situación en algunos casos pasando a ser catalogados como 'aptos', aunque sus licencias siguen bloqueadas a efectos medicofederativos por el ente, que no se pisa los dedos.

Clínicas externas

FFCV, que aprobó la realización de los electrocardiogramas como última medida de la era Vicente Muñoz, ha obligado a pasar la prueba antes de empezar a competir a todos aquellos jugadores a los que les vencía la revisión este año o no tenían revisión en vigor (el número total de licencias es de 105.000 con lo que, de ser la mitad, serían 52.500). Eso ha obligado a recurrir a clínicas y empresas médicas externas que según la denuncia recibida por SUPER, en algunos casos, «no tienen personal cualificado para interpretar esos electrocardiogramas ,lo que sobre el papel deberían ser cardiólogos, de forma correcta puesto que después, cuando acudes a un cardiólogo, de la mima prueba se concluye que no hay ningún problema para que puedan jugar». El grueso de las revisiones de futbol base se están pasando estas semanas.
Araceli Boraita, Jefa del Servicio de Cardiología del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de Salud en el Deporte dependiente del CSD y representante de la Fundación Española del Corazón, es una de las voces más autorizadas en cardiología deportiva en España.

SUPER, después de la polémica con los primeros electrocardiogramas hechos este verano en algunas clínicas, ha hablado con ella y nos confirma que el electro es actualmente la prueba que más se ajusta a las necesidades del fútbol base, pero deja claro cuál tiene que ser el procedimiento: «Una cosa es el screeening cardiovascular para detectar cardiopatías que son la primera causa de muerte repentina en población joven, en categorías de base. Lo primero que hay que hacer es una buena historia clinica detectando factores de riesgo, después detectar síntomas con la exploración y lo tercero es el electrocardiograma en reposo de doce derivaciones hecho e interpretado por cardiólogos. Después la forma más recomendable para detectar la segunda causa más frecuente de muerte repentina es el ecocardiograma, en concreto el endoscópico, el coste del cual es un poco más elevado. Y la tercera causa es una patología llamada aórtica. Pese a todo, se pueden hacer pruebas de esfuerzo y no ver nada. No se puede basar un screening cardiovascular en una monitorización del corazón durante el entrenamiento entre otros motivos porque la mayoría de las personas jóvenes no tienen una canalopatia que sea detectable por esa prueba. Incluso cualquier cardiopatía hipertrófica es mucho más visible en un electro antes de los 14 años que en una 'reso'...»

Anual o bianual

Araceli Boraita deja claro con sus palabras que «ni con esto ni con todas las pruebas del Mundo» se podrá reducir la muerte repentina al mínimo: «Siempre va a quedar un porcentaje indetectable, pero cuántos más reconocimientos se hagan, más posibilidades hay de detectar cardiopatías. Lo ideal sería que fuera anual o bianual».

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