Samir Nasri será recordado como uno de aquellos futbolistas que no logró aprovechar todo su potencial. El centrocampista marsellés atesoraba una enorme calidad, pero los excesos terminaron por lastrar su carrera. Sin equipo desde junio de 2020, el ex del Arsenal, Manchester City y Sevilla, entre otros, ha explicado cómo se fraguó su fichaje por los hispalenses en una entrevista a través de Instagram.

En verano de 2016, Nasri aterrizó en Sevilla procedente del Manchester City. Su fichaje fue petición expresa de Jorge Sampaoli, por aquel entonces entrenador del conjunto hispalense. "Sampaoli me quería tanto que me dijo: 'Ven a nuestro equipo, puedes beber, salir de discotecas, hacer lo que quieras y yo te cubriré frente al club. Solo te pido que seas bueno en el campo el fin de semana, que juegues bien'. De hecho, si yo quería ir a ver a mi familia un fin de semana que no tuviera que jugar, Sampaoli me decía que él se encargaría de cuidar a mi perro".

El centrocampista francés comenzó la temporada como un tiro, pero su rendimiento disminuyó considerablemente conforme avanzaron los meses. El punto de inflexión se produjo en Navidad, a partir de un supuesto episodio de dopaje. "Era una inyección de vitaminas que era legal y tenía receta. No quise jugar más después de aquello. Incluso le dije a Sampaoli que me dejara fuera, pero siempre quiso que jugara. Estaba ansioso y perdido. No lo demostré en el campo, el fútbol se acabó para mí".

A día de hoy, Nasri continúa lamentando aquel desafortunado episodio, ya que considera que no estuvo a la altura del Sevilla. "Teníamos uno de los mejores equipos de Europa. Con Nzonzi, Vitolo, Jovetic, Sarabia, Ben Yedder, Adil Rami, Mariano... Durante 6 meses fuimos tan fuertes como el Barça y el Real Madrid".