Arsène Wenger soltó la bomba, la misma semana en la que la regla está más en entredicho. El exentrenador y actual director de desarrollo del fútbol en la FIFA anunció que el máximo organismo del deporte del balompié quiere "automatizar" el fuera de juego para el año 2022.

Una revolución que podría cambiar el deporte, sobre todo en acciones, por ejemplo, como la que tanto se discutió en la final de la UEFA Nations League y que acabó en gol de Mbappé.

"Hay muchas posibilidades de que el fuera de juego se automatice en 2022. Estoy obligado a mantenerlo en secreto, pero será la próxima de las grandes evoluciones del arbitraje", decía Wenger durante una charla con la prensa que dio en París.

Así, una infracción de estas características se sancionaría automáticamente, sin pasar por los árbitros asistentes o la sala VAR, y se podrían minimizar las polémicas en este aspecto. Un planteamiento que ya hace un tiempo que está en la cabeza de los máximos dirigentes de la FIFA, y que parece que avanza ahora en velocidad de crucero.