Uno de los misterios más importantes que rodean al fútbol de élite estos meses es la situación de Sergio Ramos con el PSG. El defensa de Camas aún no ha jugado un solo minuto con el club galo y muchos son los que se hacen la pregunta de qué consecuencias tendría si el PSG opta por despedir al ex jugador del Real Madrid. Las últimas informaciones hablaron de un posible despido “por bajo rendimiento”, algo que en el deporte profesional encierra un complejo camino legal.

“Salvo que el contrato (que no hemos visto) contenga alguna cláusula específica que prevea que ‘si Ramos no se recupera o se vuelve a lesionar en X plazo, el contrato podrá darse por terminado de forma anticipada por el club sin derecho a indemnización alguna a favor del jugador’, el PSG no tendría en principio ninguna razón válida para despedir a Ramos por el simple hecho de estar lesionado”, asegura Toni Roca, abogado experto en derecho deportivo y Director de Sports Law Institute.

Su último partido fue ante el Chelsea

En 2021, Sergio Ramos solo ha jugado un total de siete partidos, tres de ellos completos. Su última aparición fue el 5 de mayo frente al Chelsea en las semifinales de Champions, pero lo hizo infiltrado, ya que en realidad arrastraba molestias y no estaba en condiciones de jugar ese partido.

Si el PSG optase por rescindir el contrato de dos años de Ramos se asomaría hacia una escalada de sanciones de severas consecuencias. “Lo que debería hacer el jugador es demandar al PSG ante la Cámara de Resolución de Disputas del Tribunal del Fútbol de la FIFA por resolución no justificada del contrato y solicitar la indemnización que se hubiera previsto en el contrato para estos casos o, en su defecto, la prevista en el artículo 17 del Reglamento FIFA sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (RETJ), que se correspondería con el valor residual del contrato”, sentencia Toni Roca.

Ahora bien, esa indemnización podría verse minorada si tras su despido Ramos fichase por otro equipo. En ese caso, la retribución que fuera a percibir del nuevo club se restaría del valor residual del contrato, lo que se conoce como “indemnización reducida” (recogidos los criterios en el artículo 17.1 del RETJ).

Otro aspecto a tener muy en cuenta es que no se trata solo de una cuestión económica, aspecto que quizá preocupa menos al PSG, sino que hay un motivo adicional, en este caso de orden deportivo. Y es que el artículo 17.4 RETJ establece que además de la obligación de pagar una indemnización, “deberán imponerse sanciones deportivas al club que rescinda un contrato durante el periodo protegido (…)”. En el caso de Ramos, al ser mayor de 28 años el periodo protegido es de “dos temporadas completas o de dos años” desde la firma del contrato, es decir, el periodo protegido coincide con la duración de su contrato. Así pues, “si finalmente FIFA entendiera que el PSG ha resuelto el contrato de Ramos sin justa causa, se arriesga a que le impongan una sanción de inscripción de nuevos jugadores durante dos periodos de inscripción completos y consecutivos, y ello por haber resuelto el contrato dentro del periodo protegido”, finaliza Roca.