La historia de Miguel Ángel Pérez conmovió al mundo del fútbol. El niño malagueño sufría un tumor cerebral y se refugió en el deporte para ser feliz. Días después de su fallecimiento, a los diez años, su padre ha compartido algunas anécdotas en una entrevista para Canal Sur Radio.

Miguel Ángel era un amante del fútbol y, a través de la Fundación Pequeño Deseo, se puso en contacto con muchos jugadores. Su padre cuenta que el equipo de su tierra, el Málaga, fue el primero en tener un detalle con él al enviarle la camiseta de Dani Pacheco.

Al extremo se sumaron otros jugadores como Sergio Ramos, algunos "futbolistas españoles que están en Manchester" y el que más repercusión tuvo: Álvaro Morata. "Ha estado muy vinculado a Miguel Ángel y dice que gracias a él sigue triunfando", reveló el padre.

"El fútbol le ha dado días de vida a mi hijo" FUNDACIÓN PEQUEÑO DESEO

También contó la intrahistoria del gesto que dio la vuelta al mundo. "En una videollamada sacó la estrella de la mochila y le dijo a mi niño: 'esta siempre irá conmigo donde vaya'. Eso nos lo dijo mucho antes de que pasara lo que pasó", relataba el progenitor.

Semanas atrás Miguel Ángel le había regalado esa estrella a Morata durante una visita. El delantero la siguió llevando consigo y la sacó para dedicarle el gol que marcó en la Eurocopa contra Suecia. "Cada vez que mira la estrella, que la lleva siempre, se acuerda de él".

El Alhaurino le dio alas

No solo el fútbol de élite se involucró con el pequeño: el CD Alhaurino, el equipo de su localidad, también se volcó. El padre explica que la escuela del club no dudaba en darle la oportunidad de saltar al césped: "Un minuto que estaba jugando le ha dado días de vida. Ni las médicas pensaban que iba a durar tanto tiempo. Los últimos cinco minutos de la primera o de la segunda parte, que es cuando salía a jugar, le han dado la vida para unos pocos meses más".