Leo Messi es el mejor jugador del S. XXI, pero es un hecho que a sus 35 años, está lejos del rendimiento más top que llegó a ofrecer en el Barça. Para muestra, sus números en el PSG la temporada pasada, cuando anotó sólo 6 goles en la liga francesa (este curso ha comenzado mejor). El argentino terminaba contrato y el cambio de directiva fue definitiva para que Laporta aprovechara la potente crisis económica de la entidad para librarse de la ficha más alta de su historia. Era literalmente inviable que Messi pudiera seguir en la entidad. Sobre todo basándose en las exigencias que hubieran acercado al Barça a la bancarrota.

Comunicado oficial del FC Barcelona

"En relación con la información publicada hoy en El Mundo del Siglo XXI, bajo el título 'BarçaLeaks', los archivos secretos del club, parte 1', el FC Barcelona expresa su indignación ante la filtración interesada de unas informaciones que formarían parte de un procedimiento judicial . El Club lamenta también que el medio alardee de haber tenido 'acceso a una ingente cantidad de documentación y correos electrónicos que están en poder de la investigación del Barçagate' cuando estas informaciones y documentación todavía no han sido compartidas con las partes.

En cualquier caso, el artículo en cuestión hace públicos documentos que nada tienen que ver con la instrucción del caso y su uso atenta contra la reputación y la confidencialidad del Club. Por eso, y con el objetivo de proteger los derechos del FC Barcelona, los servicios jurídicos del Club ya están estudiando las medidas oportunas a emprender".

Las polémicas exigencias de Messi

Dentro de una larga lista de peticiones destaca que quería un contrato de tres años con un bonus de diez millones de euros... en el que el jugador tuviera una posibilidad de prórroga unilateral y al mismo tiempo una cláusula de rescisión de 10.000 euros. También un palco privado en el Camp Nou para su familia y la de Luis Suárez, un vuelo en avión privado para viajar a Argentina con la familia en Navidad y recuperar con intereses del 3% los recortes por la pandemia. Según el propio rotativo, Bartomeu estaba dispuesto a todo salvo a la cláusula simbólica con la que el argentino hubiera podido seguir ampliando sus exigencias año tras año.