España, con cinco integrantes valencianos en su once inicial, se clasificó para la Final Four de la Liga de Naciones después de derrotar a Portugal en Braga con un agónico gol de Morata en el minuto 88, en un partido volteado por la verticalidad de Nico Williams, que firmó su primer gran noche como internacional. La necesidad hizo que Luis Enrique tuviese que variar su libreto, desde una posesión contemplativa al juego directo, para romper una racha de 19 años sin vencer en suelo portugués. En clave local, el encuentro deja el inédito registro para los arqueólogos futbolísticos de intentar encontrar un precedente de cinco jugadores de la Comunitat Valenciana (Gayà, Hugo Guillamón, Pau Torres, Carlos Soler y Ferran Torres) jugando de inicio con la Roja.

Hugo Guillamón y Pau Torres iniciaban cada jugada con la frialdad de un antiguo líbero de los años 70, de un fútbol sin la aceleración de la modernidad. España quiere adormecer con largas posesiones el ímpetu de Portugal en la presión, aburrir el fervor del público local, que entonó con energía “Ás armas, ás armas” en el himno nacional. El plan de desgastar a los lusos obligándoles a correr tras la pelota funcionó durante 20 minutos pero precisaba de un necesario complemento que no tenía lugar, llegar al área rival y crear peligro. La parsimoniosa circulación de balón de la Roja, empantanada en la medular, solo inquietó a Portugal con un error de Cancelo en el minuto 8 que originó la ocasión de Sarabia.

Con Cristiano Ronaldo como estilete, Portugal intensificó su presión sobre la salida de la pelota de España hasta forzar el fallo, con un peligroso mal control de Unai Simón que, por poco, no acabó en penalti al capitán luso. Esa jugada cambió el chip anímico del partido, con una España más imprecisa frente al juego directo del conjunto de Fernando Santos, que necesitaba muy pocos pases para armar transiciones peligrosas. Mientras que España acunó en la primer parte la posesión en un 72% con 405 pases, a los portugueses les bastó con un 28% del pastel y 151 pases para disponer de dos claras ocasiones de gol, mientras que España no chutó entre palos a Diogo Costa. Con una gran estirada, Unai Simón evitaba el gol de Diogo Jota en el 32, en una de tantas contras locales. Un centro bombeado de Gayà, bajado hábilmente por Ferran Torres, fue la única aportación española en ataque antes del descanso.

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En la reanudación, retirado Guillamón, condicionado por una tarjeta, Unai Simón salvó en el 47 el tanto de Cristiano Ronaldo, después de una pérdida de Carvajal. Busquets, sustituto de Hugo (Rodri bajó a la defensa) equilibró el juego y Pau Torres arriesgaba con alguna conducción larga para romper líneas y desordenar a Portugal, pero España necesitaba un giro en el guion para cambiar la dinámica y marcar el gol para pasar a la fase final del torneo. Con ese propósito y media hora por delante, Luis Enrique agitó el partido con la entrada de Gavi, Pedri y Yeremi Pino por Koke, Soler y Sarabia. Con el público del coqueto estadio de Braga accionando las linternas de sus teléfonos móviles, España ganó en presencia y empezó a correr, a pisar suelo rival con mayor decisión, acumulando córners y, en definitiva, provocando errores en las entregas portuguesas.

El partido se rompió en el minuto 70, con un gran pase filtrado de Pau Torres a Morata, que la pegó mordida pero mostró una estimulante noticia, ¡ya se chutaba entre palos! Un minuto más tarde, Gayà rebañaba el remate final de Cristiano. Nico Williams, última carta de Luis Enrique, rompía líneas desde su primera intervención, decidido a ser el actor revelación del encuentro. En el 76, Morata buscaba con la zurda a Diogo Costa, que taponó el ajustado disparo antes de que el balón se envenenase si tocaba el césped. El partido tomaba color español, lástima que quedase tan poco tiempo. Pero era tiempo suficiente. Con Portugal embotellada, en el minuto 88 una nueva ruptura de Nico Williams, con un cambio de orientación de Carvajal, propició el gol de Morata. Aún quedó tiempo para que, rodilla al suelo, Unai Simón volviese a desbaratar otro intento de Cristiano.