En el PSG no se viven los mejores momentos. Tras años intentando pugnar por la conquista de Champions League, con un proyecto cada vez con más fichajes de relumbrón, comienzan a surgir los egos y algunos problemas internos de vestuario. Uno de ellos, el más sonado, es el que viene pasando factura entre Neymar y Mbappé. En este episodio gris del conjunto francés, ha sido el español Sergio Ramos quien ha debido actuar como mediador para apaciguar las aguas.

En una relación que se ha ido deteriorando a lo largo de los últimos años, tanto el brasileño como el francés no solo pugnan por obtener los mejores resultados del cuadro parisino. También sucede en su peculiar batalla individual, por conseguir superar el uno a otro en cuanto a cifras goleadoras. Además de la posible marcha de Mbappé este verano al Real Madrid, que finalmente no llegó a buen puerto y hubiera permitido al carioca erigirse como la gran estrella, los más y menos entre ambos se reprodujeron cuando de cara al inicio de la nueva temporada se designó a "la tortuga" como el ejecutor principal de los penaltis.

A Neymar no le sentó nada bien dicha decisión. De hecho, previamente ya había caldeado el ambiente, con algunas actitudes discutidas e incluso dar 'likes' a través de las redes sociales a comentarios negativos sobre su propio compañero. Fue a partir del momento de anunciarse la asignación del lanzamiento desde los once metros cuando en una sesión de entrenamiento el central Sergio Ramos se vio obligado a intervenir, ya que se estuvo cerca del enfrentamiento. "Para calmar los ánimos, tuvieron que intervenir, entre otros, Sergio Ramos y Marquinhos", resalta el diario L' Équipe, en una información en la que también aludía al nombre de Messi como jugadores respetados dentro del propio PSG.

Dicho episodio parece de momento haber servido de reflexión especialmente a Neymar, que no ha vuelto a incidir sobre un mayor protagonismo directo para estas acciones decisivas. Sin embargo, la inestabilidad sigue latente y el próximo Mundial 2022 de Catar puede reabrir las heridas en la capital francesa.