El internacional por Austria jugó en el club rojiblanco la temporada 1990/1991, anotó diez goles en 32 partidos y conquistó una Copa del Rey con los colchoneros. Sus mayores éxitos los logró en su país, con el que le anotó un gol a la Selección Española en la Rosaleda para ganar 3-2, lo que le valió para que Jesús Gil le pusiese el ojo y lo reclutara para jugar en el Calderón.

A pesar de empezar con buen pie la pretemporada con un hat trick ante el Estrella Roja, no consiguió adaptarse al club madrileño, pero en la memoria de los atléticos siempre estará su gol de cabeza en el Bernabéu, en la victoria 3-0 en el derbi ante el Real Madrid.

Tan solo disputó un partido como rojiblanco en la temporada siguiente, para salir traspasado de nuevo a su país, al Rapid de Viena. Colgó las botas cuatro años más tarde con 31 años en el Admira Wacker, club en el que empezó.