Ignacio Iglesias Villanueva, árbitro asistente de VAR en el partido Cádiz-Elche (1-1) de la jornada 17, reconoció haberse equivocado en una jugada clave del encuentro y afirmó que siente "enfado, cabreo, dolor y contrarierad" por el error que cometió al no chequear un fuera de juego previo al tanto de Ezequiel Ponce.

Ese gol que celebró el jugador argentino para el Elche cambió el marcador y dejó al Cádiz sin dos puntos, hecho que enfadó al club gaditano, que a través de su entrenador, Sergio González, lamentó en rueda de prensa la actuación de Iglesias Villanueva: "Sorprende que el señor que está en el VAR no chequee esta acción de importancia descomunal. He hablado con Del Cerro (árbitro del duelo) y lo ha reconocido".

Días después de la jugada, a través de un comunicado colgado en la página web de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Iglesias Villanueva lamentó haberse equivocado y dio explicaciones pese a no ser "partidario" de que los árbitros hablen de jugadas o de sus errores".

"Tras lo ocurrido en el partido Cádiz-Elche de la jornada 17 de Liga de Primera División y la posterior avalancha de comentarios, críticas y elucubraciones vertidas sobre este tema, he sentido la necesidad, con el respaldo del CTA (Comité Técnico de Árbitros), de redactar este escrito para expresar mi sentir. Es sencillo y difícil a la vez pronunciar estas palabras, al igual que obvio y doloroso: me he equivocado", aseguró.

"No me apetece utilizar un discurso autómata y manido para decir cosas del tipo: todos nos equivocamos, los jugadores también fallan, los entrenadores... Prefiero escribir desde la sinceridad absoluta de lo que siento y sin caer en el victimismo ya que es algo que detesto", agregó.

Por eso, manifestó sentir cabreo, dolor y contrariedad con él mismo por su error y lamentó que un fallo sirva para empañar y criticar "duramente" el trabajo que desarrollan la CTA y todos sus compañeros porque la honestidad, la exigencia y la autocrítica "es la única manera de entender" su profesión.

También pidió perdón al Cádiz porque su "mala decisión" perjudicara al club andaluz. "Pido disculpas por ello a la entidad y su afición, que siempre me han tratado con mucho respeto", manifestó.

Asimismo, dijo que siente que cada fin de semana se cuestione, "casi ya de manera diaria", la honestidad, la independencia de los árbitros y sus decisiones a la vez que apuntó que desde que se dedica al arbitraje "jamás" ha recibido la más mínima insinuación o injerencia de ningún tipo.

"Poner en duda esto último genera un clima de desconfianza y de crispación imposible para el desarrollo de nuestro trabajo que creo que no se merece nadie en el fútbol español", indicó.

"Y siento y no entiendo que se haya utilizado esta jugada para hablar y criticar otras cuestiones relacionadas con la RFEF que nada tienen que ver con el error cometido y que a mí sinceramente se me escapan. Me dedico al arbitraje y mi único interés es mejorar y tratar de hacer bien mi trabajo como cualquier trabajador de cualquier empresa", agregó.

"Por último, no soy partidario de que los árbitros hablemos de jugadas o expliquemos nuestros errores, pero seguramente por la excepcionalidad de la situación, los aficionados y el fútbol esta vez lo merecían. Quien más ha perdido en esta historia soy yo, pero, reitero, nadie puede poner en tela de juicio la honestidad de los árbitros españoles ni la mía después de tantos años de implicación y profesionalidad", culminó.