Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una pasión que pasa de padres a hijos

SUPER celebra el ‘Día del Padre’ con cuatro aficionados al deporte que están viviendo las primeras experiencias con sus hijos, a los que están inculcando su pasión

Una pasión que pasa de padres a hijos

Una pasión que pasa de padres a hijos / SD

Pau Pardo

Pau Pardo

La herencia sentimental de padres a hijos está en el propio genoma de la afición al deporte. La transmisión de la pasión por un equipo o disciplina es uno de los pilares principales sobre los que descansa su éxito social, llevar a tu hijo al estadio o pabellón en el que tantas experiencias has pasado a lo largo de los años se erige como un elemento básico de la liturgia deportiva y como una generación de experiencias en las que se empieza a arraigar un sentimiento que adquiere un cariz generacional imparable, garantizando la constante renovación y fortalecimiento de la militancia que los padres promueven con orgullo y los hijos reconocerán con nostalgia. «Porque mi padre era del Valencia/Levante y me lo inculcó desde pequeño» ha sido durante muchas décadas la principal respuesta a «¿Por qué eres del Valencia/Levante?» y es que contra la deriva hipermercantilista del fútbol y un ecosistema mediático que trata de empujar a las nuevas generaciones al saco de ‘fans’ de Real Madrid y FC Barcelona, la verdadera resistencia se halla en la capacidad de transmisión de los padres y en las experiencias que se dan en los primeros años de vida, en los que el vínculo afectivo con un equipo o con un deporte se forja hasta convertirse en una relación familiar, inalienable.

Para celebrar un día tan señalado como el Día del Padre, doblemente importante en suelo valenciano por ser el día que se queman Las Fallas, SUPER ha reunido sobre un campo de fútbol a Octavio, Javi, Dani y Rubén junto con sus hijos Lara, Hugo, Mateo y Martina, con los que están viviendo sus primeras veces como aficionados al deporte y sentando las bases de una pasión que muy probablemente compartirán el resto de sus vidas. «En mi caso desde bien pequeño tengo el recuerdo de ir al estadio con un amigo y nuestros padres y es una pasión que me gustaría compartir con mi hija», señala Octavio, poniendo de manifiesto ese componente hereditario que tiene la pasión futbolera y que se desprende también de las palabras de Dani, que quiere que su hijo Mateo experimente la misma emoción que le generaban a él de pequeño los sábados de fútbol o que sienta lo mismo que él cuando «pasa al lado de Mestalla».

Una pasión que pasa de padres a hijos

Una pasión que pasa de padres a hijos / SD

En la misma línea, Javi destaca lo que se siente el fútbol en su casa y señala que su hijo «se está criando con ello» y que «es socio de su equipo (el Valencia) desde que tiene apenas un año», una decisión que ya da sus frutos tal y como se vio el último día de Reyes cuando abrió su nueva camiseta del Valencia: «La reacción fue buenísima, directo a besarla, nos sorprendió porque nunca se lo habíamos enseñado».

Valores del deporte

Los padres no solo inciden en el factor emocional que tiene el deporte, sino también el aliado que puede suponer para ellos a la hora de inculcar una serie de valores por el atractivo que tiene jugarlo. En este sentido, Rubén señala que para él es muy importante que su hija (Martina) pueda extraer valores como «la exigencia, el compromiso, el respeto...» desde pequeño, poniendo en valor también el hecho de poder practicarlo dentro de un equipo.

Tracking Pixel Contents