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Marruecos, en el punto de mira por matar perros antes del Mundial 2030

El 'The New York Times' ha realizado un reportaje en el que habla de ejecuciones de perros en Marruecos antes de la cita de 2030.

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sostiene una tarjeta roja que tiene su nombre escrito, junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, en Washington, DC

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sostiene una tarjeta roja que tiene su nombre escrito, junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, en Washington, DC / MICHAEL REYNOLDS/ EFE

La preparación del Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal, se ha visto ensombrecida por una creciente polémica internacional: las denuncias de matanza sistemática de perros callejeros en varias ciudades del país norteafricano como parte de un proceso de “limpieza urbana” previo al gran evento deportivo.

Organizaciones internacionales de bienestar animal, activistas locales y medios de comunicación extranjeros han alertado durante los últimos meses de operativos de captura y sacrificio de perros que, según estas fuentes, se estarían llevando a cabo con métodos violentos y poco humanitarios. De hecho, el The New York Times ha realizado un reportaje en el que informa de ejecuciones de perros en plena calle. Las acusaciones apuntan a disparos en la vía pública, envenenamientos y traslados forzosos de animales a centros donde son sacrificados, a menudo sin supervisión veterinaria ni protocolos claros.

Marruecos cuenta con una numerosa población de perros sin dueño, concentrada especialmente en zonas urbanas y periurbanas. La presencia de estos animales ha sido históricamente un problema de salud pública y convivencia, pero los críticos sostienen que la proximidad del Mundial ha acelerado medidas drásticas con el objetivo de ofrecer una imagen de ciudades “ordenadas” y seguras ante la llegada de turistas, delegaciones deportivas e inspectores internacionales.

Las denuncias han generado una fuerte reacción fuera de las fronteras marroquíes. Coaliciones de protección animal y ONG europeas han pedido a la FIFA que intervenga y exija garantías claras de que no se vulnerarán estándares básicos de bienestar animal en los países anfitriones. A su juicio, la organización que rige el fútbol mundial no puede desligarse de prácticas que, de confirmarse, entrarían en contradicción con los valores de respeto y responsabilidad social que la propia FIFA dice promover.

Momento de máxima tensión en la final de la Copa África tras el penalti señalado a favor de Marruecos.

Momento de máxima tensión en la final de la Copa África tras el penalti señalado a favor de Marruecos. / MOVISTAR FÚTBOL

El Gobierno marroquí, por su parte, niega la existencia de una campaña de exterminio y asegura que el control de animales errantes se rige por marcos legales que priorizan métodos éticos, como la captura, esterilización, vacunación y liberación. Las autoridades sostienen que algunos vídeos e imágenes difundidos en redes sociales han sido sacados de contexto o corresponden a otros países, y subrayan que el sacrificio indiscriminado está prohibido por la normativa nacional.

Sin embargo, activistas y observadores independientes cuestionan la brecha entre la ley y su aplicación real. Afirman que, sobre el terreno, la implementación de programas de esterilización es irregular y que en muchas localidades siguen recurriéndose a medidas letales rápidas, consideradas más baratas y visibles a corto plazo, aunque ineficaces para controlar la población canina a largo plazo.

Expertos en gestión de animales callejeros recuerdan que las matanzas masivas no solo generan un profundo rechazo social, sino que además no resuelven el problema estructural. La eliminación de perros adultos suele provocar un “efecto vacío”: nuevos animales ocupan rápidamente el espacio, reproduciéndose sin control. Frente a ello, los programas de esterilización sostenida y educación comunitaria han demostrado ser más eficaces, aunque requieren inversión, tiempo y coordinación institucional.

La polémica también ha abierto un debate más amplio sobre el impacto social de estas prácticas. Testigos locales han denunciado que algunos operativos se realizan a plena luz del día, delante de vecinos y menores, lo que genera malestar y trauma en la población. En redes sociales, ciudadanos marroquíes han expresado posiciones encontradas: mientras algunos defienden la necesidad de actuar ante problemas sanitarios, otros rechazan la violencia contra animales y reclaman soluciones más humanas.

A menos de cuatro años del inicio del Mundial 2030, la controversia amenaza con convertirse en un problema reputacional para Marruecos y para la propia FIFA. La presión internacional va en aumento, y las organizaciones animalistas insisten en que el fútbol, como fenómeno global, no puede mirar hacia otro lado cuando la celebración de un evento de esta magnitud se asocia a denuncias de crueldad.

El caso de los perros callejeros en Marruecos plantea, en definitiva, una pregunta incómoda pero inevitable: hasta qué punto los grandes eventos deportivos están dispuestos a exigir que el progreso y la imagen internacional no se construyan a costa del sufrimiento de los más vulnerables, incluso cuando esos vulnerables no tienen voz.

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