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El penalti no pitado al Manchester City que pudo cambiar la eliminatoria

Una noche de decisiones arbitrales, intervenciones del VAR y polémicas que dejaron al Manchester City con la sensación de agravio y al Real Madrid con tres puntos envueltos en control

La acción del penalti (no señalado) sobre Cherky

La acción del penalti (no señalado) sobre Cherky / Movistar

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Antes de que estallaran las grandes polémicas que marcaron el rumbo del encuentro entre el Manchester City y el Real Madrid, el partido ya había dejado una primera acción que, sin ser decisiva, sirvió como termómetro del criterio arbitral. En esos compases iniciales, una jugada aparentemente menor dentro del área comenzó a generar las primeras protestas y a sembrar dudas sobre la línea que seguiría el colegiado durante el resto de la noche de Champions League.

El partido arrancó con una acción que, aunque menor en apariencia, ya anticipaba lo que sería una noche cargada de decisiones discutidas. La caída de Rayan Cherki dentro del área tras un leve contacto de Fran García fue la primera chispa. El toque existió, pero para el colegiado y la sala VAR, su intensidad fue claramente insuficiente como para justificar un penalti.

La mano de Fran García que encendió la polémica

El primer gran punto de inflexión llegó poco después, en una jugada que aún hoy genera debate. Tras un balón prolongado por Erling Haaland, el esférico impactó en el cuerpo de Fran García antes de golpear su brazo izquierdo. El detalle clave no es el rebote previo, sino la posición del brazo: separado del cuerpo y ocupando un espacio antinatural. Según el reglamento, esa ampliación del volumen corporal es sancionable, independientemente del rebote.

Aquí es donde el arbitraje falló de forma clara. Ni el colegiado señaló penalti en directo ni el VAR consideró necesario intervenir. Una doble omisión difícil de justificar, especialmente en una acción donde el brazo influye directamente en la trayectoria del balón. Para muchos, este fue el error más determinante del encuentro.

El VAR corrige… pero deja en evidencia

La siguiente gran acción sí tuvo final distinto, aunque no mejoró la percepción del arbitraje. En una jugada caótica dentro del área del City, Vinicius terminó encontrando una ocasión clara que fue interrumpida por una mano de Bernardo Silva. El portugués, en un gesto antinatural, sacó el codo y desvió un balón con destino claro de gol.

Champions League: Manchester City - Real Madrid

Champions League: Manchester City - Real Madrid / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press

En esta ocasión, el VAR actuó correctamente, llamando al árbitro para revisar la jugada. La decisión final fue penalti y expulsión directa, una aplicación estricta del reglamento. No había disputa por el balón, sino una acción deliberada para evitar un gol. Aun así, la necesidad de intervención volvió a dejar en mal lugar al colegiado, incapaz de detectar en directo una infracción evidente.

Reclamaciones del City que no encontraron respuesta

El conjunto inglés no solo protestó la mano de Fran García. También reclamó otra acción del lateral sobre Cherki, donde el contacto parecía más consistente. Sin embargo, el criterio arbitral se mantuvo firme en no señalar nada. Esta acumulación de decisiones en contra fue generando frustración en el equipo local, que veía cómo cada jugada dudosa caía del lado contrario o, en el mejor de los casos, quedaba sin castigo.

Una noche marcada por el arbitraje

Más allá del resultado final, la victoria del Real Madrid por 1-2 quedará inevitablemente ligada a las decisiones arbitrales. Cuatro goles anulados por fuera de juego, un penalti señalado tras revisión, una expulsión y varias acciones polémicas no sancionadas dibujan un escenario donde el protagonismo no fue exclusivamente futbolístico.

El Manchester City se quedó con la sensación de que el partido pudo haber tomado otro rumbo. Esa percepción se ve reforzada especialmente por la última gran acción del encuentro: el penalti no señalado sobre Kylian Mbappé. El delantero fue agarrado de forma continuada por un defensor desde fuera del área hasta dentro, condicionando claramente su carrera y terminando por desequilibrarle en el momento decisivo. El VAR revisó la jugada, pero no consideró sancionable una acción que, por reglamento, debió castigarse como penalti. Una decisión final que terminó de cerrar una noche en la que el arbitraje dejó más dudas que certezas.

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