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De ser pastor de ovejas a protagonizar la parada del Mundial 2026

La mano salvadora de Alireza Beiranvand permite que Irán sueñe con clasificarse para dieciseisavos de final

La parada del Mundial

Álvaro Escrig

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Alireza Beiranvand protagonizó la parada del Mundial durante el partido que enfrentó a su selección, Irán, ante Bélgica. Corría el minuto 60, cuando Beiranvand consiguió sacar una mano salvadora desde el suelo que mantuvo vivo el sueño de clasificarse para los dieciseisavos de final. Pero antes de ser el portero titular de su selección, Beiranvand ha tenido que hacer frente a todo tipo de situaciones a lo largo de su vida. 

Nació en una familia de pastores nómadas

El guardameta iraní nació en 1992 en Sarab-e Yas, una localidad de 2.000 habitantes. Se crió en una familia de pastores nómadas, por lo que creció viajando junto a sus padres, sus hermanos y su rebaño de ovejas de pueblo en pueblo. Aunque ejercía de pastor, en sus ratos libres jugaba al fútbol y al Dal Paran, un juego tradicional iraní que consiste en lanzar piedras. Cuando cumplió 12 años, su familia se asentó definitivamente en el pueblo de Sarabias, donde Beiranvand se apuntó a un equipo de fútbol.

Al principio probó suerte como delantero, pero un día tuvo que ponerse bajo los palos para sustituir a un compañero que se marchó lesionado y se dio cuenta que ese era su verdadero lugar en el campo. A su padre, que prefería que trabajara y ayudara a la familia, no le gustaba que su hijo dedicara tanto tiempo al fútbol e incluso le llegó a romper la equipación y los guantes de portero.

Beiranvand hace la mejor parada del Mundial

Beiranvand hace la mejor parada del Mundial / @fifaworldcup_es

Aun así, Beiranvand tenía claro que quería ser jugador de fútbol profesional y decidió tomar la arriesgada decisión de escaparse de su casa para perseguir su sueño. Con 15 años, le pidió prestado algo de dinero a un familiar cercano y se subió en un bus con destino a Teherán, la capital del país. Allí conoció a Hossein Feiz, el entrenador de un equipo de la ciudad, que le dijo que podía jugar en el equipo si pagaba la cantidad equivalente a unos 30 €. El problema es que Beiranvand no tenía dinero, ni un lugar donde dormir. 

Trabajó de pizzero, de barrendero, de lavacoches y pasó varias noches en la calle. Una de estas noches decidió irse a dormir a la puerta del club en el que Feiz le había ofrecido jugar. Finalmente el entrenador iraní accedió a darle una oportunidad sin necesidad de pagar la cuota. Mientras jugaba en el equipo comenzó a trabajar en la fábrica del padre de uno de sus compañeros, lugar en el que también dormía. 

Su trayectoria en el fútbol profesional

Le acabó fichando el Naft de Teherán sub-23, un club que juega en la Liga del Golfo Pérsico. Allí empezó a destacar, le convocaron para la selección sub-23 y acabó siendo el portero titular del primer equipo del Naft.

Beiranvand llegó a jugar en el Boavista de la liga portuguesa y en el Amberes de la liga belga, donde debutó en Europa League. Su nombre también aparece en el Libro Guiness de los Récords por haber logrado el lanzamiento con la mano más lejano de un balón de fútbol, 61,26 metros en un encuentro entre Irán y Corea del Sur. Posiblemente, el Dal Paran tuvo algo que ver en el desarrollo de esta habilidad.

Una oportunidad única

Actualmente juega en el Tractor iraní y es el portero titular de su selección. Esta es la tercera Copa del Mundo que disputa Beiranvand, torneo en el que incluso le ha llegado a parar un penalti a Cristiano Ronaldo. El próximo 27 de junio, Irán juega contra Egipto y puede certificar su clasificación para los dieciseisavos de final. Sería la primera vez que Irán supera la fase de grupos de un Mundial. “He superado muchas dificultades para cumplir mis sueños, pero no tengo intención de olvidarlas porque me han convertido en la persona que soy hoy en día”, declaró Alireza Beiranvand.

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