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La diferencia de criterio arbitral entre Bellingham y Almirón durante el Mundial 2026

El futbolista paraguayo fue el primer jugador al que se le aplicó la “ley Vinicius”, pero el árbitro no decidió usar el mismo criterio para expulsar a Bellingham

Jude Bellingham con Inglaterra

Jude Bellingham con Inglaterra / @JudeBellingham

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El Mundial 2026 traía muchas novedades arbitrales que se han podido ver en acción durante la fase de grupos. La más usada ha sido la que permite rearbitrar un saque de esquina mal pitado y la más polémica fue la bautizada como “ley Vinicius”. Esta regla se implantó con el precedente del enfrentamiento entre Vinicius JR y Prestianni, que acabó con el jugador argentino sancionado durante 6 partidos.

Uno de los objetivos de la FIFA de cara a esta Copa del Mundo es hacer frente a las “conductas discriminatorias e inapropiadas”. Por ello, cualquier jugador que se cubra la boca con una mano, un brazo o la camiseta en una situación de confrontación con un oponente podrán ser sancionados con una tarjeta roja. “Cuando la conversación es de confrontación, taparse la boca significa que estás haciendo algo muy malo, posiblemente, y la sanción es la tarjeta roja”, explicó el presidente de la Comisión de Árbitros de la FIFA Pierluigi Collina.

El exárbitro italiano Pierluigi Collina

El exárbitro italiano Pierluigi Collina / F. CALABUIG

Dos casos similares con resoluciones distintas

Durante el encuentro que se disputó entre Paraguay y Turquía el pasado 20 de junio, esta norma se empleó por primera vez. El futbolista paraguayo Miguel Almirón fue expulsado en el minuto 45 por llevarse la mano a la cara mientras discutía con el jugador turco Mert Müldür. Antes de echar al jugador, el árbitro del encuentro verificó a través del VAR que Almirón había incumplido la nueva norma de la FIFA.

El 24 de junio, durante el partido entre Inglaterra y Ghana ocurrió una situación similar, pero con un resultado distinto. Bellingham se tapó la boca para hablar con el futbolista ghanés Jordan Ayew, pero ni el árbitro de campo, ni el VAR consideraron que era una acción merecedora de expulsión. Esto se debe a que se entendió como una conversación amistosa, en las que sí que está permitido taparse la boca, y no una confrontación. Cuando se presentó la norma, Collina ya destacó que su aplicación dependería del contexto.

Jude Bellingham y Antonio Rüdiger, tras la eliminación en Múnich del Real Madrid en la Champions.

Jude Bellingham y Antonio Rüdiger, tras la eliminación en Múnich del Real Madrid en la Champions. / RONALD WITTEK / EFE

La "ley Vinicius" conlleva un riesgo

Aun así, con la aplicación de esta nueva norma existe el riesgo de que algún jugador se aproveche una de esas “conversaciones amistosas”, en las que según Collina si que está permitido taparse la boca, para forzar la expulsión de un rival. 

Gustavo Alfaro, entrenador de Paraguay, mostró su descontento con esta nueva norma en la rueda de prensa posterior al enfrentamiento ante Turquía de esta forma: “Me cuesta jugar este deporte, este deporte nuevo, porque estamos jugando un deporte nuevo. A mí me parece que con una tarjeta amarilla es suficiente; hay cosas que se penan con un rigor excesivo y el temor que yo tengo es que el fútbol pierda su esencia. Me parece que hoy estamos todos jugando más con el reglamento para ver dónde le puedo yo sacar una ventaja”.

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