Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La moneda que une a Joan Capdevila y Marc Cucurella en los Mundiales de España

El lateral izquierdo de la selección española siguió el mismo ritual que realizó el Campeón del Mundo 2010 en Sudáfrica

El amuleto de Capdevilla para Cucurella

Sara Fernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Una moneda enterrada bajo el terreno de juego conecta las dos estrellas conquistadas por la selección española. Diceiséis años después de alcanzar la gloria con el Mundial de Sudáfrica, Joan Capdevila ha desvelado el particular ritual que Marc Cucurella repitió ayer antes del comienzo de la final contra Argentina. El Campeón del Mundo de 2010 explicó tras el partido en sus redes sociales que colocó una moneda debajo del césped del Soccer City Stadium de Johannesburgo a modo de rito para dar suerte a su equipo.

Fruto de la intuición y en busca de que España tuviera la misma fortuna que aquel 11 de julio, el exfutbolista aconsejó al nuevo lateral izquierdo del Real Madrid que siguiera sus mismos pasos escondiendo esta clase de amuleto metálico. El resultado no pudo ser más similar, con la selección española levantando la Copa del Mundo después de vencer por 1-0 en la prórroga y con gol de un jugador del FC Barcelona.

La tradición se queda en el lateral izquierdo

Más allá de la premonición, el gesto ha sido interpretado como un símbolo de continuidad entre generaciones y una forma de mantener viva la esencia de un equipo que, además, tuvo una amplia representación en uno de los palcos del estadio con la presencia de Sergio Ramos, David Villa, Iker Casillas, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Fernando Llorente, Xavi Hernández y Jesús Navas. Un ejemplo de que, en el deporte, cualquier detalle o elemento, por insignificante que pueda parecer, puede convertirse en parte de la historia.

La moneda establece así un vínculo simbólico entre los laterales izquierdos de las dos Españas campeonas del mundo. Capdevila y Cucurella fueron dueños de dicha posición sin rotar durante toda la competición y, en el caso del último, brindando dos asistencias en los dieciseisavos de final ante Austria. Una superstición transmitida de una selección campeona a otra que, casualidad o no, ha terminado de la misma manera.

Tracking Pixel Contents