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El detallazo de Foios con su campeón del mundo Ferran Torres

Ya luce en la fachada del Ayuntamiento una lona que simboliza el orgullo de todo un pueblo "por un vecino que ha llevado el nombre de Foios a lo más alto del fútbol mundial"

Laporta no se pronuncia sobre el futuro de Ferrán Torres

Atlas News

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València

Ferran Torres se convertirá en hijo predilecto de Foios tras darle a España su segundo Mundial de su historia. El Ayuntamiento ya ha contactado con el entorno del futbolista para organizar un acto y comenzará los trámites para concederle la máxima distinción del municipio. Mientras tanto, ya le ha dedicado un pequeño reconocimiento con "una lona que simboliza el orgullo de todo un pueblo por un vecino que ha llevado el nombre de Foios a lo más alto del fútbol mundial".

Así lo anunciaba Emma García Quinto, Regidora d'Esports i Participació Ciutadana del Ajuntament de Foios, a través de las redes sociales. "Ya luce en la fachada del Ayuntamiento un pequeño reconocimiento que hacemos a @ferrantorres, campeón del mundo del fútbol. Una lona que simboliza el orgullo de todo un pueblo por un vecino que ha llevado el nombre de Foios a lo más alto del fútbol mundial. QUE GRANDE ES SER DE FOIOS. GRACIAS, FERRAN!

Ferran pronto será ‘hijo predilecto’ de este pueblo de unos 8.000 habitantes de la comarca valenciana de L’Horta Nord -al norte de la ciudad de València- en el que el campo municipal ya lleva su nombre.

Jugaba al fútbol con sus perros

Ferran vivía en una planta baja y, aunque salía a jugar a la calle, era en el patio interior donde se montaba sus primeros partidos, con sus perros haciendo de defensas rivales. Aunque ahora ya no los dribla, siguen siendo sus compañeros de vida.

Tras un año de ‘futbito’ en el colegio, llegó su captación por la ‘Academia’ del Valencia, en donde entró como prebenjamín. Con siete años ya tenía, cuentan sus entrenadores de entonces, una gran ambición y una enorme proyección.

Viendo su superioridad, le retaban a que le pegara también con la zurda, y con ella, casi veinte años después, derribó el muro que había construido el Dibu en New Jersey durante más de cien minutos.

La separación de sus padres, él electricista y poco aficionado, y ella muy futbolera, cuando tenía 12 años, multiplicó las complicaciones logísticas para llevar a Ferran a entrenar y el Valencia le ofreció entrar en la residencia destinada a chicos que venían de fuera.

Cuenta que se hinchaba a llorar cuando uno u otro le dejaban los domingos por la tarde tras haberle recogido el sábado después del partido. Fue muy duro, pero le hizo madurar, asegura. Salvo en el césped, Ferran era muy introvertido, y aún hoy lo es algo.

Su gran apoyo fue su hermana mayor, Arantxa. Años después, ambos se hicieron el mismo tatuaje en un tobillo, un ancla con el lema ‘I refuse to sink’, ‘Me niego a hundirme’. En esa misma línea de resistencia, uno de sus lemas es ‘Lo intentas, te equivocas, te levantas’.

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