11 de agosto de 2009
11.08.2009

Adiós a los bañadores mágicos04/08/2009

A los tramposos siempre se les pilla, aunque sea el más rápido en la piscina gracias a un magnífico traje anfibio

04.08.2009 | 01:50

En plena disputa de los Mundiales de Natación de Roma se prohibieron los bañadores de poliuretano, mientras los récords del mundo caían a un ritmo acelerado. La Federación Internacional se atrevió con los monos de baño pero dejó vigentes las plusmarcas, a expensas de los controles antidopajes. O sea que toleró la engañifa durante unos días. Algo parecido pasa en el Valencia con Dalport y compañía. La inversora uruguaya —supuestamente— se ha quedado de momento con la mayoría accionarial sin poner un euro. Una operación que se ha diseñado muy cerquita de Mestalla y no en América, con el único objetivo de dinamitar la ampliación de capital en marcha.

Casualidad
Los principales enemigos de la susodicha ampliación eran Soler, Soriano y Silla, que mira por donde han coincidido, otra vez, en la enigmática operación Dalport. Lo que nunca imaginaron era la contumaz resistencia de Llorente, por eso tuvieron que propagar con alevosía y nocturnidad el día del primer plazo que había de tiempo hasta el 21 de agosto. Los que se creyeron la copla no comprobaron si realmente el tal Vicente Bravo se reunió con Soler y Soriano.

Vivarachos
En esta alocada carrera del todo vale han perdido las formas muchos, sobre todo los que quieren vivir a costa del Valencia, pero el valencianismo tiene derecho a saber quién gestiona el equipo de sus sentimientos y cuáles son sus intenciones, las primeras y las últimas, porque si se entra al primer portal de internet del país charrúa —uruguaytotal.com— y se teclea Inversiones Dalport, salen 75 coincidencias y nada más.

Desacierto
Así es lógico que todo el mundo desconfie de una empresa semifantasma que se compra un equipo de primer nivel y todavía no da la cara. Aunque sus cómplices de aquí tienen más culpa.

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