28 de octubre de 2018
28.10.2018
28/10/2018

Pues yo sí creo que el Valencia está en crisis

Puede que el fútbol se haya convertido en un mundo aparte, de hecho en muchos aspectos vive metido en una burbuja...

28.10.2018 | 23:10

Puede que el fútbol se haya convertido en un mundo aparte, de hecho en muchos aspectos vive metido en una burbuja, aislado del resto de los mortales, pero la historia reciente nos ha enseñado que una de las peores estrategias para atacar una crisis es negar su existencia hasta el momento en que nos atropella y empieza a pasarnos por encima. Entonces la destrucción ya no hay quien la detenga. Marcelino puede llamarlo como quiera, pero es evidente que un equipo está en crisis cuando se ha enfrentado ya a trece equipos y solo le ha podido ganar a uno. Y está en crisis porque no es eso lo que se espera de este equipo ni responde a la lógica ni a la inversión realizada para mejorar esta plantilla. Por tanto hablamos de crisis con mayúsculas, que nunca es irreversible. No es otra cosa que un mal momento, una situación delicada de la que se puede salir, otra cosa es cómo, porque los mismos futbolistas ya admiten que la ansiedad se ha adueñado del equipo y lo que antes era fácil ahora parece un muro infranqueable.


Deméritos

Hemos escuchado que San Mamés es un campo difícil y que el Athletic aprieta mucho, aunque todo análisis de este partido en concreto ha de ser un poco más exigente que eso, porque el Valencia CF se encontró con el peor Athletic de Bilbao, el más temeroso y el menos agresivo que hemos visto en bastantes años. Estaban hasta felices por el empate a cero y con eso está todo dicho. Por tanto, aquí se deja el equipo de Marcelino una nueva oportunidad para haber sumado los tres puntos, otra más, y lo hace con el demérito añadido de ser el único equipo que no le ha hecho un gol en San Mamés al Athletic de Berizzo esta temporada.


Empate y empate

Lo dice el propio Marcelino, el Valencia CF genera pocas situaciones de gol pero tenían que ser suficientes para haber ganado más de un partido. Es a lo que nos había acostumbrado la temporada pasada, cuando un par de ocasiones de gol bastaban para solucionar muchos partidos si el equipo era capaz de mantener la portería a cero. Ahora estamos en otra dimensión, si el equipo no encaja, empata a cero, si recibe un gol empata a uno... Empata, empata y empatar no le lleva a ninguna parte.

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