10 de febrero de 2019
10.02.2019
10/02/2019

De dónde venimos y a dónde vamos

El Valencia no ha sido un equipo de bajar los brazos, ha buscado siempre ganar, también cuando la pelota no entraba y no ganaban partidos

10.02.2019 | 13:04
De dónde venimos y a dónde vamos

Cuando Joaquín 'la finta y el esprint' se sacó de la chistera el gol olímpico que ponía el 2-0 en el marcador el Valencia tenía un marrón importante, estaba obligado a irse al menos en busca de un gol pero debía cuidarse y mucho para no recibir el tercero, que habría sido tirar la Copa a la basura. El vendaval que vino después ya lo conocemos, el equipo no solo empató el partido sino que pudo hasta ganarlo, en una demostración de madurez y ambición que ha desatado esa euforia necesariamente contenida que disfrutamos, porque cada jugador y cada aficionado sabe ahora mismo de dónde venimos y a dónde queremos llegar. El Valencia CF de Marcelino empieza a parecerse mucho al que la temporada pasada era capaz de ganar ocho partidos seguidos, incluso en algunos aspectos parece hasta mejor a pesar de que apenas ha podido contar con dos jugadores extraordinarios y fundamentales como Guedes y Kondogbia. De la buena gestión de esta dinámica ganadora depende que este equipo llegue a final de temporada con opción de pelear por todos sus objetivos, incluso aquellos que hace poco parecían impensables.

La gente

Pelear siempre, es lo primero y fundamental que el aficionado pide a sus jugadores y ellos lo han hecho desde el primer día. El Valencia no ha sido un equipo de bajar los brazos, ha buscado siempre ganar, también cuando la pelota no entraba y no ganaban partidos. Ha peleado los partidos hasta el final y así es como, hasta en los peores momentos, sacó puntos que al final pueden acabar siendo decisivos. Y se me ocurre el día del Sevilla en Mestalla con el empate en el tiempo añadido o aquella victoria contra el Huesca que se celebró como si fuera la última. Por eso Mestalla ha sido paciente, se ha quejado poco, ha apoyado y ha ayudado a que los resultados sean hoy los que son. En definitiva, la afición del Valencia CF ha respaldado al club para no tomar una decisión de la que seguramente se iba a tener que arrepentir, aunque hubo un momento en que parecía el único camino. No lo era. Hoy, lo mejor que pueden hacer ellos para corresponder ese apoyo incondicional es seguir ganando, seguir ilusionando y regalarles esa final de la Copa del Rey que tanto desean después de muchos años.


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