24 de noviembre de 2019
24.11.2019
24/11/2019

Chelsea, Chelsea, Chelsea, en el orden que sea

Es difícil imaginar la trascendencia que puede tener esta temporada eliminar al Chelsea y meterse en octavos de final

24.11.2019 | 13:49
Chelsea, Chelsea, Chelsea, en el orden que sea

Perdió el Valencia CF un partido que en otras circunstancias habría ganado de calle, sobre todo sin tantas bajas importantes y de haber tenido la cabeza un poco más en lo que estaba pasando en el Villamarín, y no en lo del miércoles próximo en Mestalla. Por mucho «Betis, Betis, Betis», el mensaje de Albert Celades en las horas previas al choque, hubo lagunas mentales que dejan amás de una duda. No es que los futbolistas no quisieran ganar, tampoco que regatearan esfuerzos de manera consciente por estar pensando en la Champions, es más una cuestión de convicción, la diferencia entre estar o no los noventa minutos con los cinco sentidos en un objetivo. De ahí que, en lugar de gestionar con inteligencia la ventaja, la situación límite y la ansiedad del rival, el Valencia acabara entrando en una especie de ruleta rusa en la que al final le tocó la bala, en forma de misil de Canales. Damos pues por sentado que nada tendrá que ver el partido ante el Chelsea con lo que vimos en Sevilla, porque en caso contrario habrá muy poco que rascar. Cualquier parecido entre el equipo de Rubi y el de Frank Lampard ni siquiera sería fruto de la casualidad, sino más bien un error.

Todo pasa para el Valencia CF, visto lo visto, por recuperar futbolistas. A estas alturas ya no queda claro quién manda y en qué punto se encuentran los servicios médicos del club, pero hay que ponerse ya, trabajar de aquí al miércoles a marchas forzadas y hacer todo lo posible para que Celades tenga más jugadores para afrontar un partido que sin duda va a ser de una intensidad fuera de lo común, y en el que está en juego gran parte de la temporada. Si por un partido merece la pena arriesgar, tiene que ser este. Si Carlos Soler pudiera jugar de inicio, entonces Wass volvería al lateral. Garay tiene que estar sí o sí porque dos partidos en cuatro días para Mangala sería demasiado, y veinte o treinta minutos de Coquelin pueden ser determinantes si en la recta final flaquean las fuerzas en el medio campo.

Decía Mateu en su despedida que la remontada al Getafe fue el partido clave y, aunque era en la Copa, fue ese día el que se gestó la clasificación para la Liga de Campeones. Es difícil imaginar la trascendencia que puede tener para el Valencia CF esta temporada eliminar al Chelsea y meterse en octavos de final después de tantos años.

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