Recién renovado y en el mejor momento de su carrera, Morales está preparado para poner la guinda: la final de Copa. Pase lo que pase contra el Athletic, el Comandante tiene garantizado pasar a la historia como el jugador hasta la fecha más importante en los 111 años de vida del Levante UD.

¿Logra conciliar el sueño por las noches?

Es un partido especial para la mayoría, uno de los más importantes de nuestra vida deportiva. Tienes una sensación diferente porque estamos cerca de competir por ganar un título. Sin embargo, lo intentamos llevar de la misma manera. Lo que ocurre en que en estos partidos, aunque sean especiales, no hay que hacer nada diferente. Lo que hacer es ganarlo y para eso el objetivo es afrontarlo lo mejor posible.

¿Se sienten favoritos después del 1-1 de San Mamés

Por el resultado de la ida, la verdad es que si tuviese que decir un porcentaje sobre cómo están las cosas diría que es un 51 por ciento para el Levante y un 49 para el Athletic porque nuestro gol vale doble. Sentimos lógicamente la responsabilidad y muchísima ilusión, pero tampoco tenemos la obligación de llegar a la final. En el vestuario hay muchísima ilusión por el partido del jueves.

¿Influye la mayor experiencia del Athletic en estos envites?

El Athletic viene de ganar la Supercopa y aún tiene la final pendiente de la temporada pasada. Sus jugadores están acostumbrados a haber jugado últimamente este tipo de partidos. Pueden sentirse más cómodos, pero al final son 90 minutos y no creo que sea un handicap importante. Nosotros tenemos cierta ventaja, aunque no es definitiva y tenemos que jugar con ello. No hay duda de que va a ser un partido complicado, como en la ida.

Qué lastima para el público jugar a puerta cerrada.

Por la situación que tenemos es una pena que no pueda haber afición y de momento por desgracia va a seguir siendo así. Aunque ya tenemos las vacunas y el proceso va cogiendo ritmo, ojalá nuestros aficionados hubiesen podido estar en el estadio viviendo victorias tan importantes. No vamos a poder sentir el apoyo de nuestra gente, pero por redes y a través de las iniciativas del club sentimos ese cariño.

¿Cómo lleva personalmente la pandemia?

Por suerte estoy en un búnker y lo llevo bastante bien, no me he contagiado. En general los jugadores tomamos todas las medidas posibles para intentar no cogerlo. Al final nosotros sabemos que contagiarse en estos momentos sería un fastidio tal y como está yendo la temporada. Nadie quiere perderse partidos como estos. Lo que peor llevo es lo de estar fuera de casa y no poder ver a mi familia. Vivo con mi pareja pero me gustaría también estar con mi padres y hermanos. Esta situación no nos permite ni siquiera salir de la ciudad.

Debutó contra el Athletic, le marcó un golazo y ahora es el equipo que le separa de una final de Copa. ¿Se le pasó alguna vez por la cabeza?

Qué va, para nada. No se me pasaba por la cabeza ni la mitad de las cosas que hemos conseguido. Los antecedentes son para salir más motivados si cabe, pero al final me lo tomo como una circunstancia más de la vida. Hice un buen gol contra ellos, aunque últimamente son un rival que no se nos ha dado bien. También recuerdo que allí conseguimos una salvación el primer año de Paco.

¿Sigue pensando que el de Girona, que valió por una permanencia, ha sido su mejor gol como granota?

El que más sensaciones me ha producido fue el del año pasado contra el Real Madrid en casa porque venía de estar mucho tiempo sin marcar. Ese día coincidió también que estaba mi familia y con el estadio lleno. Fue reencontrarme con el gol, con la afición y con un cúmulo de sensaciones.

Para sensaciones las de las últimas semanas previas a la firma de su renovación. Menudo estrés.

Es verdad que con el tema de la renovación han sido días un tanto extraños. Me intenté mantener al margen, pero es complicado. Cuando no estás pensando en cualquier otra cosa del día a día, te viene a la cabeza algún pensamiento sobre la renovación. Sabía que tarde o temprano llegaría el día y al final se produjo el acuerdo. Pero tengo que reconocer que nunca se sabe y que incluso después de marcar pensaba que ese podía ser uno de mis últimos goles con el Levante.

Aunque la cuerda se tensó bastante, en realidad nunca le vimos fuera.

Siempre he mantenido que siempre voy a estarle muy agradecido al Levante por todo lo que me ha dado y por haberme permitido seguir creciendo como profesional y como persona. Quiero devolverle al Levante lo que me dio en su día y cuantos más años pueda estar aquí, mucho mejor. Mi conciencia siempre ha estado tranquila y en ningún momento pensaba más allá de otro club que no fuera el Levante. Lo que ocurre es que se alargó todo más de la cuenta. Incluso aunque si al final no hubiese renovado, mi pensamiento era seguir ayudando al club hasta final de temporada.

¿Dónde va a estar mejor Morales a estas alturas que en el Levante UD?

Siempre lo he dicho y demostrado que en esto del fútbol nunca me he movido por intereses económicos. Para mí lo que cuenta es estar más cómodo en el club, sentir esa importancia que tengo aquí, también sentirla en el vestuario, y seguir siendo importante los próximos años, ojalá incluso algunos más.

¿Escuchó las palabras de elogio de Rafa Benítez?

Sí, es cierto que hubo interés para que fuera a jugar China y que pasaron una oferta, pero hablé con mi agente y le dije que no era el momento. Me sentía bien en el Levante y había que esperar. Todo tiene un final, pero mi objetivo es dar el nivel muchos años en Primera.

De momento seguirá peleándose con Paco López...

(Risas). Sí, es lo que le dije al final del vídeo, cuando estábamos ya más distendidos. Con el míster tengo una relación muy especial. Nos hemos dicho a la cara las cosas que pensamos pero siempre desde el cariño. Desde que llegó al vestuario nos supo transmitir desde su posición su manera de ver tanto el fútbol como la vida. Hay una frase que jamás olvidaré. Fue cuando nos dijo que el fútbol no estaba para sufrir sino para disfrutar, que para sufrir ya estaban los problemas de la vida. Es un entrenador que nos ha aportado muchísimas cosas buenas, entre otras un estilo de juego propio y muy atractivo.

No le ha ido mal de delantero.

Como decía, hemos hablado muchísimo y lo seguimos haciendo. Nada más llegar como entrenador del primer equipo tenemos la conversación de si estaba más cómodo jugando en banda o de delantero. Le dije la verdad, que hasta que no llegué a juveniles y amateur siempre había jugado de delantero. Fue en el Levante cuando por primera vez me pusieron en banda porque teníamos a un tal Roger en el filial que le llegaba media y metía dos. Por mi parte siempre he intentando acoplarme al puesto que me digan.

Aún mantiene sus picos de velocidad: 35 kilómetros hora.

Va dentro de la fisionomía del jugador. Cada uno tiene unas características. Unos son más rápidos y otros mejores técnicamente. En mi caso la velocidad es una de mis mayores virtudes y esperemos que esos picos los pueda mantener mucho tiempo. Fruto del descanso, del entrenamiento y de que conforme vas cumpliendo años más se cuida uno, sigo sintiéndome rápido.

En una carrera de 100 metros, ¿gana Morales o De Frutos?

De Frutos es un jugador bastante rápido aunque creo que estaríamos muy igualados... Sería muy difícil, es cierto, porque le saco 10 años. Pero creo que le competiría, seguro (risas).

Él y los demás fichajes han caído de pie.

Tenemos un bloque de tres o cuatro años y eso hace que cuando vienen jugadores nuevos sea más sencillo que se acoplen. Una de las bazas que tenemos es que con un buen vestuario es más fácil que los resultados sean buenos. Paco es un entrenador que ayuda mucho a que los jugadores estemos metidos en el equipo por esa meritocracia que aplica en la gestión del vestuario. Es algo que ayuda a que suba la competencia y que mejore el rendimiento.

¿Podemos decir ya que estamos ante el mejor Levante de la historia o nos esperamos?

Desde luego sí que uno de los mejores. El de Juan Ignacio consiguió cosas espectaculares. Aún no hemos jugado en Europa, pero podemos considerar que si aquel fue el mejor Levante, el nuestro es el segundo. Aquí los éxitos se consiguen gracias al grupo.