Después de dos ediciones en las que la aspiración del Levante Femenino fue subir al peldaño más elevado del fútbol europeo, la victoria contra el Athletic Club de Bilbao confirmó que las aptitudes futbolísticas del combinado dirigido por María Pry eran dignas de competir en la UWCL (UEFA Women’s Champions League) la próxima campaña. A falta de dos jornadas para la conclusión del campeonato, el combinado azulgrana, once puntos por encima de la cuarta posición que marca la Real Sociedad, selló un regreso lleno de simbolismo por el tiempo en el que las azulgranas llevan sin pasear sus colores por el Viejo Continente. Sin embargo, el cuadro granota quiere poner la guinda, ya que finalizar la temporada en condición de subcampeón otorga un trayecto más cómodo para ir a la fase de grupos de la Champions.

Finalizar en segunda posición abre un abanico de privilegios para el cuadro granota. Quien quede por debajo del FC Barcelona competirá en la Ronda 2 de la Ruta Liga, que se fundamenta en cinco eliminatorias a ida y vuelta en las que ya tienen billete las subcampeonas de Francia, Alemania, Inglaterra y Suecia (Lyon, Wolfsburgo, Manchester City y Rosengard), y donde falta por concretar las plazas procedentes de España y República Checa (que se debatirá entre Sparta o Slavia de Praga). Los cuatro equipos restantes procederán de la Ronda 1 de la Ruta Liga en la que, a día de hoy, tendrá que competir el Levante.

Su funcionamiento consistirá en un mini-torneo de cuatro equipos (en una sede única y del 18 al 21 de agosto) entre los seis en tercer lugar en Francia (Girondins), Alemania (Hoffenheim), España (Levante o Real Madrid), Inglaterra (Arsenal), Suecia (Kristianstads DFF) y República Checa (FC Slovácko) y los diez que concluyan en el segundo cajón en Dinamarca (Brøndby IF), Holanda (PSV), Italia (Milan), Kazajistán (FC Okzhetpes), Noruega (Rosenborg), Islandia (Valur ReykjavIk), Suiza (FC Zürich), Escocia (Celtic), Rusia (Lokomotiv) y Bielorrusia (FC Minsk). Un camino más farragoso que las levantinistas quieren evitar a toda costa. No obstante, además de un punto de diferencia, el calendario, en comparación con el adversario a batir, será un escollo al que el combinado dirigido por María Pry tendrá que responder a la altura de las exigencia del desafío.

Una vez se retome la Primera Iberdrola tras los compromisos internacionales, el Levante tendrá por delante dos jornadas apasionantes: el Derbi ante el Valencia y la visita al Centro Deportivo Wanda para medirse al Atlético de Madrid, rival al que relegó de una de las tres plazas de prestigio. Pese al atractivo cartel de los partidos, el Real Madrid, que viene de remontar un 0-2 en contra frente a la Real Sociedad, disputará sus dos últimos envites contra un Santa Teresa ya descendido y ante un Granadilla Tenerife sin motivaciones deportivas a las que aspirar. Rivales, a priori asequibles para los intereses del conjunto blanco, que obligarán al Levante a mirar de reojo a la capital con la esperanza de recibir algún tropiezo que otro de la plantilla comandada por David Aznar.

Un pasado por honrar

El regreso de la institución granota a la élite europea no es solo una noticia positiva para el club, sino también para la ciudad de Valencia. Trece años después de su última presencia, volverán a una competición en la que las granotas fueron pioneras al ser el primer equipo en jugar la competición de las estrellas. En su primera aventura (2001-2002), las chicas a las que entrenó Antonio Descalzo tuvo el infortunio de caer ante el, por aquel entonces, todopoderoso Frankfurt, en una fase de grupos en la que solo pasaba el primero. Historia que se repitió una campaña después (2002-2003), aunque fue el Arsenal, otro ‘gallito’ futbolístico, fue quien frenó la ilusión levantinista. No en vano, tras seis temporadas, el Levante superó la ronda preliminar, pero sucumbió ante el Brøndby IF danés (0-1) y el FCR 2001 Duisburgo alemán (0-5). Un triunfo contra el Kalush ucraniano (1-4) fue el premio de consolación a su último periplo europeo.

El combinado granota, después de múltiples intentos fallidos, se ganó volver a estar entre las mejores del Viejo Continente en una temporada en la que la redención y la rebeldía han sido sus principales virtudes. Sin embargo, el premio puede ser aún más satisfactorio.