El ejercicio deportivo en el cómputo global del Levante 20/21 se cerrará con un balance positivo. Más allá de las limitaciones económicas y de cómo finalizó el primer equipo la temporada pese a conseguir la permanencia en la máxima categoría del fútbol español, otear el horizonte en los parámetros que no rodean al conjunto dirigido por Paco López es sinónimo de satisfacción, ya que las secciones punteras del club redondearon sus cursos con broches en sus respectivas competiciones. La plantilla comandada por el técnico de Silla dejó para la posteridad unas semifinales de Copa del Rey que excitaron a la afición granota. Un gol de Álex Berenguer a seis minutos del final de la prórroga fulminó la ilusión de optar por un título en la final de La Cartuja, pero el orgullo de haber llegado, por primera vez en la historia de la disciplina, hasta la última ronda del torneo del KO permanecerá en la eternidad.

Sin embargo, la gesta por excelencia en el curso que todavía está por perfilar reside en el Levante Femenino. La Champions fue la tierra prometida, y las futbolistas dirigidas por María Pry cumplieron con la aspiración de aupar al conjunto levantinista hasta el torneo de las estrellas en Europa. Trece años después de su última presencia, las granotas consumaron su vuelta a la Liga de Campeones mediante un curso sobresaliente, en el que tuvieron que levantarse de caer en dos finales consecutivas (3-0 ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de España y 4-2 en la Copa de la Reina frente al Barça), y donde mostraron una tenacidad a la que muy pocos equipos fueron capaces de tutear. Una guinda, cargada de simbolismo, que también tiene tintes de redención.

El éxito, no obstante, también habita en las categorías inferiores, en dos generaciones que apuntan hacia el futuro con garantías competitivas. Pese a las malas vibraciones que transmitió en el primer tramo del curso, el filial del Levante no solo se salvó de la quema del descender una división y puganr por no caer a una segunda, sino que estuvo a la altura de la lucha por estar en 1º RFEF. La clave del logro está en el factor Alessio Lisci. Con contrato hasta 2022, el técnico italiano, apuesta del club, aterrizó en las instalaciones de Buñol en 2011 y cogió el testigo de Luis Tevenet en diciembre del año pasado procedente del Juvenil, para conseguir la misión de seguir en 2ºRFEF. No en vano, el vacío que dejó el nacido en Roma quedó en buenas manos. Adrián Esteve, además de prolongar las buenas sensaciones de un Juvenil talentoso, hizo historia llevando a su equipo hacia el título del Grupo VII de División de Honor. Y actualmente, está vivo en la contienda por acceder a la 'final four' de la Copa de Campeones juvenil tras empatar (1-1) frente al Barça. El estadio Johan Cruyff dictará sentencia, pero la gesta del grupo de chavales granotas es un aliciente, de carácter diferencial, para tenerles en cuenta de cara a un futuro a medio plazo.

Además, la vanagloria levantinista también va más allá del césped. Concretamente, en el parqué. El Levante FS, de la mano de Diego Ríos, finalizó la Liga Nacional de Fútbol Sala en cuarta posición, a cuatro unidades del líder (El Pozo Murcia) después de haber estado en la pomada de la primera plaza durante todo el campeonato. A día de hoy, no solo compite por el título liguero, ya que está a una victoria ante Viña Albali Valdepeñas de acceder a la final, sino que ese triunfo permitiría al cuadro azulgrana acceder a la Champions League de Fútbol Sala. Suponiendo un hito histórico, sobre todo, teniendo en cuenta que la sección competía en Segunda División hace siete años. La temporada 20/21, a falta de los últimos coletazos, permanecerá como el año en el que el Levante creció como club y cuyos éxitos tuvieron una gran trascendencia.