El Olympique de Lyon será el rival que el Levante Femenino tendrá que susperar para acceder a la fase de grupos de la Champions League Femenina. El equipo entrenado por Ángel Villacampa, que tuvo que coger el trayecto más largo para cumplir el sueño de competir en el torneo de las estrellas, llega al último escalón después vencer al Celtic y al Rosenborg con más sufrimiento de lo esperado. La Ronda 2, que será una eliminatoria a ida y vuelta, es la última piedra en el camino levantinista, pero el adversario que tendrá que superar es el equipo más peligroso que habita en la segunda fase. El primer asalto será entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre en el Ciutat de València, y el segundo, entre el 8 y el 9 del mismo mes en tierras francesas. 

El rival a batir es uno de los más potentes del Viejo Continente. Fundado en 1970 bajo la denominación de FC Lyon, pero absorbido en 2004 por el Olympique de Lyon, luce un palmarés con treinta y un títulos en los que resaltan catorce ligas conseguidas de forma consecutiva. Desde 2006 hasta 2020 vencieron su campeonato doméstico de manera ininterrumpida hasta que el PSG le arrebató la primera posición la pasada campaña. En clave Liga de Campeones, al igual que en su país, es un club histórico. Es quien más trofeos ha levantado en el campeonato de las estrellas con siete. Además, cuenta en su plantilla con futbolistas de entidad en el panorama internacional como Ada Hegerberg, Balón de Oro en 2018, o Wendie Renard, defensa del conjunto francés desde 2006 y elegida en el Mejor Once del Mundo en 2020 según FIFPro. Una serie de factores que colocan a la plantilla granota sin la etiqueta de favorita.

Sin embargo, el Levante Femenino está preparado para asumir el desafío de superar a las francesas. Tras una temporada en la que demostró tener capacidad para competir en Champions League, sus triunfos en la Ronda 1 sirvieron para reflejar que además de tener una propuesta de dominio del esférico, también saben sufrir. Por lo que la eliminatoria ante el Olympique de Lyon será no solo un ejercicio de unión y resistencia, sino también de fe. La esperanza está depositada y la ilusión es cada vez más mayor. Sobre todo, después del prestigio que desprende su próximo rival. Con el respeto por delante, el conjunto levantinista buscará conseguir la proeza para seguir paseando su escudo por Europa.