La aspiración del Levante Femenino en Champions desapareció en tierras francesas. Cayendo de pie, dando la cara y reflejando las señas de identidad de un equipo que, de seguro, dará grandes alegrías de cara a un año que se prevé nuevamente emocionante. El Olympique de Lyon, haciendo bueno el resultado obtenido en la ida, se convirtió en el equipo que accedió a la fase de grupos del torneo de las estrellas, pero el orgullo del cuadro de Villacampa, pese a la derrota, permanecerá de manera eterna. La emoción, ilusión y motivación con la que se contagió el levantinismo con su equipo es el mayor regalo que le han podido dar a una afición que se volcó desde el primer instante. No obstante, el conjunto de Orriols se despertó del sueño y volvió a la realidad, aunque con el objetivo de repetir la experiencia el próximo año y, por consiguiente, romper la barrera que da acceso a la fase de grupos de la Champions.

No en vano, el Levante intentó sorprender desde el inicio aportando un once ofensivo, proyectando por las bandas a Alharilla y a Paula Tomás y sorprendiendo con Crivelari y Natasha Andonova, recién recuperada de su lesión, desde el inicio, en detrimento de Alba Redondo, una de las protagonistas contra el Madrid, y de Toletti, quien no pisó área con tanta frecuencia como en rondas anteriores. Pese a ello, el conjunto entrenado por Villacampa apenas gozó de oportunidades, ante un Olympique de Lyon que hizo válido su poso sobre el verde y que aprovechó el carril diestro, a través de las internadas de Carpenter, para sorprender a su adversario. Aunque las francesas no disfrutaron de oportunidades claras de peligro, el combinado de Orriols tampoco gozó de situaciones. Andonova mediante un disparo a balón parado de larga distancia, y un centro de Paula Tomás hacia Crivelari que interceptó por milésimas de segundo Endler, fue lo más destacado de un Levante al que, en la segunda mitad, le pasó factura la envergadura del encuentro.

El Olympique salió de vestuarios con un aire distinto, decidido a llevarse una eliminatoria que, por momentos, se le puso cuesta arriba. Malard y Majri fueron las más incisivas en los primeros instantes del segundo asalto, y a través de sus botas probaron los guantes de María Valenzuela. La ‘24’ recibió un centro de Henry que, prácticamente en boca de gol, se topó con la guardameta, y la ‘7’ remató de forma acrobática un envío de Malard que cazó sin problemas la portera granota. No en vano, fue el preludio de dos minutos fatídicos, en los que las francesas que marcharon con un resultado de oro para sus intereses. A balón parado, Majri puso un esférico envenenado que finalizó en el fondo de las mallas después de que ninguna de las futbolistas que se encontró en el área lo interceptase. El envío sorprendió a Valenzuela, quien apenas tuvo tiempo para reaccionar ante una acción que supuso el primero en el luminoso. Y dos minutos después, la autora del primer tanto del partido se la dio a Macario para provocar el delirio en las gradas.

Tras ambos mazazos, el Levante todavía tiró de casta para no decir la última palabra en la eliminatoria. Sesenta segundos después, Cometti se ubicó en el sitio idóneo para rematar un córner de Irene Guerrero y empapar de ganar al resto de su equipo, que disfrutó de más verticalidad con las entradas de Alba Redondo y de Gio Queiroz. Sin embargo, el encuentro se rompió por completo. Se convirtió en un ida y vuelta constante que el Levante no aprovechó pese a disponer de futbolistas con velocidad. Las imprecisiones en el último pase pesaron. Sobre todo, debido a la solvencia que mostraron en todo momento Renard y Buchanan. Mientras las visitantes pisaban campo rival sin fortuna, el Olympique solo dispuso de una ocasión desde que las de Villacampa recortaron distancias. Egurrola puso en una situación ventajosa a Macario dentro del área, pero su disparo se marchó por encima del larguero. Mediante dichos patrones, el Levante se despidió de la Champions League tras caer en tierras francesas, pero con la sensación de que tienen actitud y plantilla de sobra para mirar a los ojos de cualquier rival independientemente de su categoría. Este equipo, que se encuentra en fase de arranque, todavía no ha dicho la última palabra.