Tres días después de que el club tomase una decisión fulminante con la esperanza de cambiar su rumbo en Primera División, el Levante, casi de imprevisto tras un inicio de semana frenético, inicia su andadura en la Copa del Rey sin perder de vista los múltiples frentes que tiene abierto el club. La destitución tanto de Javi Pereira como de la dirección deportiva no solo obliga a resetear por segunda vez esta temporada el chip, sino que otea en el horizonte un nuevo ciclo en Orriols que, precisamente, arranca en el contexto donde el Levante dio su última muestra de orgullo. Unas semifinales contra el Athletic Club de Bilbao que, pese a que ocupen un lugar de prestigio en la historia del conjunto granota, iniciaron una travesía por el desierto debido a un gol de Álex Berenguer de manera cruel: en el encuentro de vuelta, en la prórroga y a falta de ocho minutos del final de la eliminatoria. 

Desde entonces, el combinado del Ciutat de València pasó por un vacío de sensaciones positivas en el que sigue sumergido. Quince partidos sin ganar en la presente temporada no es para menos. No en vano, el torneo del KO de la presente temporada supondrá el comienzo de una etapa a la que aún le quedan cabos por atar. En condición de interino y con expectativas altas por su trayectoria dentro de la factoría de talento de Buñol, Alessio Lisci coge los mandos del banquillo levantinista con ilusión y responsabilidad, a falta de conocer cuál será el veredicto del Consejo de Administración: si buscar un entrenador con experiencia o darle las llaves del proyecto al italiano. De momento, el transalpino aguantará hasta el domingo con el partido contra Osasuna como punto de atención. Según cómo evolucione la semana se tomará una decisión u otra, aunque, pase lo que pase, no existe el riesgo de que su crédito disminuya ya que, aunque sea de manera momentánea, su salto al primer equipo se lo ha ganado a pulso tras una década curtiéndose en las categorías inferiores.

De todas maneras, el club, que también rastrea dirección deportiva, está pendiente de cuál será el primer once de Alessio Lisci. Si tirará por una alineación con jugadores que han gozado de participación en LaLiga o si decide poner a los futbolistas menos habituales, donde muchos tuvieron apariciones casi inexistentes bajo el mandato de Javi Pereira. El rival, un Huracán Melilla que no tiene nada que perder. Afincado en la 1º Regional melillense y sin competir desde junio, cuando finalizó la división en la que residen, el conjunto entrenado por Lahasid Kouraich buscará dar la campanada y brindar una alegría a sus aficionados, después de hacer historia entrando en la primera ronda eliminatoria ganándole al Atarfe Industrial. Un desafío de gran envergadura al tratarse de un Primera División, aunque el Levante, tras vivir días convulsos, no quiere andarse con rodeos.