Casi una semana después de que se tomase la fulminante decisión de prescindir de la dirección deportiva y de destituir a Javi Pereira ante la falta de resultados positivos, el Levante tiene muchas tareas que resolver en sus oficinas. La más inmediata de todas, la del futuro de Alessio Lisci después del encuentro de mañana frente a Osasuna, donde, en caso de victoria, habrá ganado más crédito tras temporadas exitosas dentro de la factoría de Buñol y estrenar su condición de interino con un triunfo en Copa del Rey. Sin embargo, el club tiene frentes que, tras la salida de Manolo Salvador, David Navarro y Manu Fajardo, se quedaron en el tintero. Y a falta de un mes para que termine el año, el conjunto levantinista debe atar cabos si no quiere que su proyecto se descomponga independientemente de cuál sea su desenlace en LaLiga Santander. 

De momento, el Levante tiene depositadas las primeras piedras sobre las que construir su futuro con las renovaciones de Marc Pubill y de Pablo Cuñat, jugadores de la cantera cuyo porvenir es ilusionante para el club. Gente que llegó a Orriols en el verano de 2020 y que, después de cumplir con las expectativas con las que aterrizaron a la entidad, son la esperanza sobre la que poner las bases de cara al día de mañana. De hecho, tanto uno como otro han sido atados en corto con un contrato de larga duración. El del lateral derecho e internacional sub19 con la selección española hasta 2026. Y el del portero, hasta 2024 pero con la posibilidad de estirarlo dos años más. No en vano, el Levante, después de que Quico Catalán se refiriese al club como conductor de próximas operaciones sin especificar ni qué departamento ni quiénes serán los encargados, tiene la obligación de resolver renovaciones pendientes y situaciones contractuales.  

Dentro de cuatro semanas, el Levante tendrá en su primera plantilla a ocho futbolistas que terminan contrato. Miramón, Duarte, Clerc, Nemanja Radoja, Coke Andújar, Nikola Vukcevic, Pepelu y Dani Cárdenas. No obstante, con permiso del lateral izquierdo, los dos últimos son piezas que en Orriols se niegan a dejar escapar. De hecho, el último movimiento que hizo la última dirección deportiva fue el de presentar una oferta de renovación al ‘8’, de larga duración y con una declaración de intenciones: que el dianense sea un estandarte del club de cara al futuro. Misma situación sucede con Dani Cárdenas, quien está a la espera de que se llegue a un acuerdo de una ampliación de contrato cuyas negociaciones arrancaron sobre el mes de marzo del presente año. Además, en términos de cantera, el Levante está al tanto también de darle más años de vinculación a Edgar Sevikyan, una de las perlas que vienen desde abajo, y con el que existe una buena sintonía para que siga, con proyección de primer equipo, defendiendo los colores del Levante. Y entremedias, se abrirá una ventana de transferencias en enero donde la entidad acudirá con la finalidad de solventar las carencias que tiene en su plantilla, con el foco de necesidades depositado en un delantero diferencial y en un extremo.

Sin embargo, los frentes que tiene que resolver el club irán llegando según avance la competición y prácticamente con regularidad. Independientemente de operaciones futuras, en la que el club espera que sean beneficiosas no solo para sus intereses, sino también para los puntos involucrados, el siguiente desafío que Quico Catalán, al frente del barco y con el objetivo de que no se hunda, tiene que resolver es el de la continuidad o no de Alessio Lisci, mientras, paralelamente, se rastrea en encontrar una nueva dirección deportiva que encaje con los deseos del club.