Con chándal y deportivas. Así vestía Alessio Lisci en la primera victoria de la temporada contra el Mallorca. El italiano rescató el pasado sábado el ‘look’ que lucía cuando entrenaba a las categorías inferiores del club y al Atlético Levante. Y es que en los anteriores compromisos ligueros había optado por una apariencia mucho más formal.

El técnico no olvida de dónde viene y mantiene la humildad en la oportunidad de su vida al frente del primer equipo. De hecho, el guiño a la cantera no se limitó a ponerse un chándal en un partido de LaLiga: cuando Soldado marcó el tanto inicial del partido, el primer jugador al que abrazó Alessio fue Pepelu. El centrocampista ya estuvo años atrás bajo las órdenes del técnico romano y ahora es uno de los hombres clave de la era Lisci en el primer equipo. Así lo reconoce públicamente el entrenador. Además está confiando en los que todavía están abajo: ante los problemas en el lateral derecho el técnico dio la oportunidad de debutar con 18 años a Marc Pubill.

Tras un mes y medio al frente de la plantilla, Alessio Lisci ha visto mejoradas esta semana las condiciones de su contrato, que ya son propias de un entrenador de Primera. Se mantiene, eso sí, la fecha en la que caduca la vinculación del transalpino con el club: el 30 de junio

Para que la relación se alargue el técnico debe sacar adelante un reto mayúsculo. Ya ha puesto la primera piedra, pero la fragilidad defensiva y el desaprovechamiento de marcadores favorables lastraron a los granotas en los primeros partidos del italiano. A pesar de haber sumado los tres puntos el sábado, el equipo sigue colista y está a siete puntos de la salvación.

El más difícil todavía

El gran aval con el que contaba Alessio Lisci para hacerse cargo del primer equipo fue su historial de desafíos superados. El invierno pasado ya vivió, a una escala menor, un ascenso similar al de este año: dejó atrás al Juvenil A, que estaba cuajando una gran temporada, para entrenar a un filial que parecía condenado a la Tercera RFEF. Pero el cambio en el banquillo revirtió la situación y se obró una permanencia milagrosa en Segunda RFEF.

El reto que Alessio tiene ahora por delante mantiene sus similitudes con aquel, pero entrenar en la máxima categoría tiene una mayor complejidad. El italiano está muy bien valorado en el club, pero todo lo que no sea la permanencia comprometería su futuro en el Levante.

El míster insiste siempre en que subir al primer equipo no fue un marrón y manifiesta con elocuencia que se siente preparado para la élite. Así lo transmite ante laprensa y también ante la afición: se quedó a conversar con la muchedumbre de hinchas que esperó al equipo en el parking del Ciutat tras el severo correctivo contra el Villarreal.

El papel de Alessio Lisci no se limita a dirigir sesiones en Buñol y hacer cambios: acaba de llegar y ya recaen sobre él muchas responsabilidades. Tras el despido de los pesos pesados del área deportiva, está trabajando con lo que queda de ella para mejorar la plantilla.

Dentro de la inestabilidad que sufre el club, Alessio goza del respaldo público de Quico Catalán, que ha manifestado que no destituirá a más entrenadores. Su pasado le ha servido para contar con una paciencia que no se tuvo con otro técnico inexperimentado como era Javi Pereira. El de Roma se resiste a darse por vencido y se aferra a lo que le funcionó en el pasado: el chándal, la confianza en la cantera y el trabajo de su cuerpo técnico. El reto es mayúsculo.