La alta autoestima con la que el Levante aterrizó al enfrentamiento contra el Athletic fue noqueada con un golpe de realidad que se traduce en retroceso. Todos los pasos que avanzó el cuadro de Alessio Lisci hacia la permanencia quedaron en vano después de caer de manera estrepitosa en San Mamés (3-1). Pese a que realizó una primera mitad digna, en la segunda tiró por tierra todo el trabajo realizado, y dio permiso a que los errores que lastraron al equipo en anteriores ocasiones volvieran a florecer. Gatillazo a la reacción y oportunidad perdida para acercarse a la salvación. Una derrota que, tras los famosos siete puntos de nueve, devuelve el pesimismo a Orriols. Para más inri, Morales cayó lesionado de su rodilla izquierda y su disponibilidad, a falta de parte médico, es una incógnita. Una mala noticia para un equipo al que se le acumulan.

No obstante, los saques de esquina en apenas ciento veinte segundos fueron la demostración de que el cuadro granota viajó a San Mamés con la indiscutible intención de conseguir un triunfo que le diese alas en su pelea por conseguir la salvación, pero el Athletic, lejos de caer en el derrotismo tras caer en las semifinales de Copa, tiró de moral para encorsetar a su rival. No en vano, Cárdenas, agigantó su figura bajo palos para sostener a los suyos ante el asedio al que le sometió, en la primera media hora de partido, el combinado de Marcelino García Toral. El futbolista que terminó más desquiciado fue Williams, ya que fue incapaz de superar al canterano en las dos ocasiones que tuvo. Primero, en un mano a mano que achicó el ‘34’ y después en un disparo al primer palo sin complicaciones para el meta.

Minutos después, Sancet, desde la frontal y tras deshacerse de Róber Pier, ejecutó un lanzamiento que, a mano cambiada, desvió a un córner que, posteriormente, casi acaba en gol de no ser por Miramón, ya que, en la línea de gol, despejó un remate de Íñigo. Sin embargo, la mejor intervención de Cárdenas sirvió para robarle a Álex Berenguer lo que hubiera supuesto un auténtico golazo. Tras recibir un esférico de Vencedor, el ‘7’ se lo acomodó y lanzó un disparo envenenado que desvió, con un vuelo sin motor y con la yema de los dedos, el guardameta.

Vesga celebra su gol frente al Levante UD Luis Tejido

El Levante, sin embargo, disminuyó las revoluciones de su adversario igualando fuerzas en la medular y buscando a sus hombres más punzantes. En sus intentonas halló a Morales, quien a pocos minutos del final de la primera mitad, protagonizó un latigazo en la media luna del área que terminó impactando en el larguero. Pese a ello, fue un fogonazo que precedió al drama en el que se sumergieron los levantinistas. La lesión en la rodilla izquierda del Comandante fue el prólogo, cuando la primera parte entró en sus últimos coletazos, y salió mal parado al intentarle arrebatar el balón a Vesga cuando su rodilla hizo un gesto desestabilizante. Una acción que le obligó a salir del terreno de juego en camilla, con síntomas de dolor y entre lágrimas.  

No obstante, en la segunda parte, el Levante dio un paso atrás, cedió terreno al Athletic y pagó cara su piel. En un margen de quince minutos, los de Alessio Lisci regresaron a su versión más insuficiente. De hecho, Álex Berenguer e Iñaki Williams se quitaron la espina que arrastraban en la primera mitad. El ‘7’, en el minuto 63, puso un centro al punto de penalti que remató al fondo de la red, y un cuarto de hora después, fue el asistente para que Williams, a la tercera, le diese la vuelta a una acción ofensiva del Levante con la que el Athletic trazó un contraataque defendido tímidamente. Zárraga, en el noventa, le puso la puntilla al partido con un 3-0 desde el punto de penalti que maquilló De Frutos en el cierre del choque, pero sin efecto positivo para un Levante que pincha el globo de la reacción. 

Ficha técnica del Athletic - Levante