Ya lo dice una de las frases que aparecen en lo alto del Ciutat de València: ‘Mai ens rendirem’. Aunque solo queden las matemáticas como último clavo ardiente al que agarrarse. Si el levantinismo tiene que morir lo hará de pie y demostrando que es una afición de Primera División.

A pesar de las enormes dificultades que ha atravesado el Levante UD durante la presente temporada, la parroquia granota le ha acompañado y seguirá haciéndolo hasta el final. Incluso si eso implica desplazarse masivamente a una de las plazas más complicadas del fútbol mundial, si no la que más, con la obligación de ganar y esperar. Y es que son cientos los granotas que viajarán este jueves a Madrid para alentar a los jugadores desde el cuarto anfiteatro del Santiago Bernabéu. Los de Alessio Lisci llegarán con la necesidad de sumar los tres puntos para seguir optando a una permanencia que ha parecido imposible durante la mayor parte de la temporada. El cuadro de Orriols ya ha demostrado en muchas ocasiones que es capaz de crecerse ante las adversidades y sumar triunfos en estadios donde muy pocos lo consiguen, como fue precisamente la última visita a Madrid, con la victoria en el Wanda Metropolitano, pero ahora se enfrenta al más difícil todavía. La distancia llegó a caer desde los trece puntos con un partido menos antes de medirse al Atlético de Madrid hasta los tres con un encuentro más con los que durmió el Levante el viernes tras ganar la Real Sociedad. El margen ahora es de seis unidades, pero solo quedan nueve por disputar y tres son en casa del ya proclamado campeón de LaLiga Santander.

Último día

Este miércoles termina el plazo para adquirir las localidades del Bernabéu. Si se agotan las pocas que quedan serán 358 los granotas que se desplazarán a Madrid para acompañar al equipo de Alessio a un partido de vida y muerte. La palabra final se ha utilizado hasta la saciedad esta temporada, pero esta vez lo es de manera literal: una derrota, y posiblemente un empate, significan el descenso a Segunda División.

El reto de llegar vivos a la jornada 37 es de dimensiones considerables, pues Ancelotti rotó en el derbi frente al Atlético tras ganar LaLiga ante el Espanyol y eliminar al Manchester City en las semifinales de la Champions, en una prórroga forzada con dos goles in extremis. Los titulares han descansado y llegan frescos al choque, en el que no se lo pondrán nada fácil a los de azulgrana. La excepción puede ser Courtois, duda por una gastroenteritis que le impidió entrenar este martes.

La afición lo dará todo

El último partido en casa contra la Real Sociedad fue el gran ejemplo de que la afición está con su club. El Ciutat de València, que presentó una gran entrada, recibió al equipo con un bufandeo y con el canto al unísono del himno del Levante. Durante los 90 minutos la grada apretó y ayudó a los jugadores a tumbar al sexto clasificado de LaLiga. Ahora toca hacerse oír fuera de casa, algo que ya consiguió el público granota en las últimas salidas a Granada y a Mestalla y que el propio Alessio Lisci ha agradecido públicamente en repetidas ocasiones. Sin embargo, este desplazamiento es una muestra mucho más auténtica de fidelidad a unos colores y un ejercicio de una valentía considerable.

Ya por kilómetros, número de desplazados, dificultad del rival y el hecho de ser un jueves a las 21:30 esta respuesta de la afición es una de las más destacadas de los últimos tiempos. Pero puede ser un descenso matemático lo que presencien quienes se trasladen a Madrid. Pocas actitudes dignifican más un escudo que ir, literalmente, hasta el final. Y el levantinismo lo hará mañana en el Santiago Bernabéu.