En una temporada en la que fue a contracorriente, el Levante agota sus últimos coletazos del curso consciente de que, si no rinde a niveles intangibles, la permanencia caerá en saco roto. Tras un año de constantes vaivenes y situaciones insostenibles, pero con la baza de que la esperanza brotó en el momento en el que la desilusión comenzó a reinar en el Ciutat de València y, quizás, a tiempo de lograr la mayor de las hazañas: una permanencia en Primera División después de una primera vuelta sin victorias.

Sin embargo, el discurso de las matemáticas, colchón al que recurrir en instantes de incertidumbre, empieza a perder fundamento. La victoria ante la Real Sociedad supuso un subidón evidente, pero los triunfos de Granada y Cádiz en la jornada anterior, y sobre todo, los tres puntos obtenidos por los de Aitor Karanka contra el Athletic Club en la presente obligan a los de Alessio Lisci a superar el mayor de los desafíos: salir victorioso en el Santiago Bernabéu, estadio del actual campeón de liga y finalista de la Champions. Todo lo contrario supondrá, de forma definitiva, un descenso a Segunda. Destino que se auguró meses atrás ante la nefasta dinámica, pero al que se le ha batallado para impedirlo gracias a la fe, resucitada en algunos casos, de todas las partes involucradas

No obstante, no hay excusas para asaltar el feudo del Real Madrid. Si la voluntad es mantener la categoría no existe misión imposible independientemente del rival. Es el único camino para que Orriols vuelva a disfrutar de la máxima categoría del fútbol español una temporada más. «Yo creo que lo más normal es que tengamos que ganar los cuatro partidos. Hay una pequeña opción de hacerlo con diez puntos, pero lo normal sería tener que ganar los cuatro que quedan», dijo Alessio Lisci en la rueda de prensa posterior al partido frente al Valencia, aunque las combinaciones de resultados, en las jornadas posteriores, eliminó la ecuación de la decena.

No obstante, la confianza de dar la machada está latente en el vestuario. Ya lo anticipó Gonzalo Melero tras el encuentro contra la Real Sociedad y así se ha mantenido durante los días previos al duelo. «Quedan tres partidos pero iremos con toda la ambición del mundo. Creyendo hasta el final, tenemos calidad de sobra para sumar los 9/9 puntos que quedan», comentó el '22' en los canales oficiales del club levantinista.

Pese a ello, enfrente tendrá que torear ante una auténtica bestia. Un Real Madrid imparable, con el título de liga en el bolsillo desde la jornada 34 y con el billete comprado para disputar la final de la Champions League en París. Quizás sin el mismo poderío que en competición doméstica, pero con el aura y mística que tanto le representa. Tal y como sucedió contra el PSG y el Manchester City, donde fueron capaces de remontar sus eliminatorias con el empuje de su estadio en un abrir y cerrar de ojos. 

Después de conquistar LaLiga Santander, el plan de Carlo Ancelotti es el de dar rodaje a la plantilla con vistas a la decimocuarta, aunque, para más inri, ante el Levante sacará varias de sus mejores cartas tras darles descanso en el derbi madrileño. Courtois, Modric, Benzema, Vinicius... Casualmente, y probablemente, los mejores futbolistas que tiene a su disposición el italiano, de cara a un duelo donde David Alaba, Dani Carvajal, Marco Asensio, Gareth Bale, Isco y Dani Ceballos serán baja por problemas físicos.

Por parte de los granotas, Clerc, Soldado, Mustafi y De Frutos no contarán por idénticos motivos, para remar junto a un equipo que, ahora sí, se la juega más que nunca. La posibilidad de apurar sus opciones o de dejar atrás su estancia en la élite del fútbol español. Independientemente de la complicidad del desafío, es día de dar la cara, de ir sin miedo y de ser valientes. De valorar lo que supone competir en Primera División y de pelear hasta el último segundo para que el año que viene se repita. Pase lo que pase, a falta de lo que haga el Cádiz en el Reale Arena, es día de tirar de orgullo y, por encima de todo, de estar a la altura de lo que significa el Levante, capaz de conseguir gestas inalcanzables.