En los primeros coletazos de uno de los veranos más trascendentales en clave deportiva de los últimos años, el Levante tiene la obligación de estar a la altura de la exigente planificación que supone un ascenso a Primera División. Armar el equipo que devuelva al club a la élite del fútbol español tras la pérdida de categoría. Felipe Miñambres tiene trabajo por delante tras haber peleado, desde su llegada en febrero, en dar con la tecla en el perfil del entrenador y en convertir a Pepelu en la referencia granota del futuro. Después de haber conseguido ambas, apostando por la figura de Mehdi Nafti para el banquillo, el siguiente paso es el de confeccionar y darle armas al franco-tunecino. Sobre todo, tras la salida de Morales al Villarreal, el mejor futbolista de la temporada pasada, siendo una ausencia que deberá contrarrestar con recursos que sirvan para paliarla.

El ascenso es la meta y las líneas ya están trazadas, tal y como dijo Nafti en su rueda de prensa de presentación. «Felipe, hablando a nivel individual, me ha mantenido al día sobre la situación de los futbolistas de la plantilla», dijo el nuevo entrenador, al igual que tuvo claro de qué jugadores se quiere rodear. «Lo que tengo claro es que no competiré el primer partido con gente que no quiera estar aquí. Quiero jugadores que estén orgullosos de jugar en el Levante». Dar en el clavo con las llegadas es tan importante como sacar a los jugadores que no quieran seguir en el club. Sin embargo, el Levante tiene en la primera línea de escaparate a Bardhi y Jorge De Frutos. Tras declinar la opción de irse a la MLS y de ver cómo se tumbó la opción del Almería, el macedonio sigue con el cartel de transferible después de pactar con el club una ‘renoventa’ durante el invierno. Terminaba contrato, pero sacó dos años más para dejar ingresos en las arcas del club. No obstante, quien está más cerca de hacer las maletas es Jorge De Frutos. Getafe y Levante liman asperezas para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes, ya que en Orriols, independientemente de que comparta sus derechos deportivos con el Madrid, aspiran a sacar la máxima cantidad posible por su traspaso. Otros jugadores como Campaña, cuya cláusula en caso de descenso es su esperanza y vía de escape si quiere competir en la élite, o Vezo están en la rampa de salida, pero el ‘10’ y el ‘18’ son las principales opciones hacia los 10,5 millones para liquidar la deuda.

A poco menos de dos semanas para llegar al 30 de junio, siete, sin contar a un Morales que quedó libre tras bajar a Segunda y declinó la posibilidad de continuar, son los jugadores que acaban contrato, donde los casos de Óscar Duarte y Jorge Miramón son los más excepcionales. El club terminó satisfecho con ambos en términos de rendimiento y se emplazan a próximas fechas para despejar sus situaciones. De hecho, el ‘6’ manifestó públicamente, durante su concentración con la selección de Costa Rica, su voluntad de seguir en Orriols en los micrófonos del Larguero de la Cadena SER. «El Levante sabe, desde hace mucho tiempo, que mi idea era seguir aunque fuese en Segunda División», manifestó. Con las llegadas aún por determinar en el que será un verano largo, el Levante tiene puesto el mono de trabajo con un solo objetivo: volver a Primera División lo antes posible. De momento, y tras despejar la incógnita del entrenador, donde Mehdi Nafti es el elegido a costa de un Alessio Lisci que declinó la posibilidad de asumir el puesto de Director de Metodología, el club tiene claro qué perfil quiere para confeccionar su plantilla. «Quiero gente que esté orgullosa de estar aquí. El currículum en Segunda es secundario».