Mehdi Nafti no dudó, ni un instante, después de recibir el revés de perder ante el Cartagena. Su mirada y sus palabras demostraron hambre de venganza tras extraviarse su condición de invicto en la categoría de plata. «Es duro, duele. No queremos perder, y menos aquí (Ciutat de València). Pero vamos a seguir trabajando para tener un equipo reconocible», dijo el técnico en rueda de prensa. La mentalidad del entrenador levantinista cambió de manera inmediata. Se lamentó, pero no quiso caer en la lamentación, ya que enseguida puso el foco en el encuentro de esta semana en El Plantío. «Irse a Burgos, después de una derrota, creo que es un buen sitio para reaccionar. Frente a un equipo que no ha encajado goles, en un campo que es una caldera. Es un buen campo para poder recuperar la sonrisa», aseguró después de caer contra el Cartagena.

Sin embargo, sus declaraciones no fueron casualidad. En la capital de provincia de Castilla y León, Mehdi Nafti vivió «su peor momento como entrenador», tal y como confesó en una entrevista con SUPER, en su última visita a El Plantío. Durante su etapa de 'apagafuegos' en el Leganés, el técnico franco-tunecino visitó el escenario del Burgos con la finalidad de dar pasos al frente hacia la permanencia en Segunda División. El cuadro pepinero, después de empatar en casa frente a la Real Sociedad B, quiso darle validez al punto sumado asaltando el estadio del Burgos en la jornada 24 del curso 21-22. No obstante, su misión no solo falló, sino que su equipo dio una imagen de carácter esperpéntico

A la media hora del inicio del juego, el Leganés fue por debajo del marcador con tres goles de diferencia. Uno de ellos, de difícil comprensión. Cabeceó desde el punto de penalti Pablo Valcarce e Iván Villar, meta exgranota, cogió el balón sobre la línea y, fruto de la inercia, lo metió en el fondo de la portería. El cuadro dirigido por Julián Calero arrasó desde el primer minuto y no dio opción a un club pepinero que apenas hizo acto de presencia sobre el terreno de juego. El resultado final fue de 4-0, pero la renta pudo ser mayor. Fue, sin duda, un partido para olvidar. Ocho meses después de aquel tropiezo, Nafti quiere quitarse la espina ganando en el feudo del Burgos. Tres puntos que servirían para recuperar sensaciones y para dar un golpe sobre la mesa.