Era el momento idóneo. La oportunidad perfecta para, de una vez por todas, dar el salto. La serie de acontecimientos producidos durante la jornada, y el hecho de prácticamente cerrar la decimonovena fecha del campeonato, así lo demostraron. Nadie dudó, ni mucho menos el Levante visto lo visto en el encuentro. Sin embargo, el combinado levantinista desaprovechó las derrotas de Alavés y Burgos para, por primera vez en la temporada, colocarse en posiciones de ascenso directo tras empatar a cero contra la Ponferradina.

A pesar de mantener la condición de invicto de la mano de Javi Calleja, los granotas se quedaron con la miel en los labios ante lo que se tradujo en una oportunidad perdida, pero que demostró la complejidad de una Segunda División que no entiende de rival pequeño. El Ciutat de València sigue soñando con el ascenso. Sobre todo, viendo el empeño y la insistencia del equipo, aunque sabe que el camino será largo y difícil. Y, por encima de todo, que ningún equipo pondrá facilidades.

La Ponferradina, sin embargo, no iba a dar su brazo a torcer. Su situación clasificatoria no entendió de adversarios, sino de la necesidad por sumar puntos de manera urgente. No en vano, el Levante no quiso dejar escapar la oportunidad de presentar su candidatura para subir a la élite con hechos.

Con un triunfo que le pusiese a la altura de los mejores de la competición. El combinado visitante, pese a ello, apareció de forma intermitente. Cárdenas apenas utilizó sus guantes. Un pase filtrado por Dani Ojeda dirigido a Hugo Vallejo, que fue capaz de apurar la línea de fondo, fue lo más peligroso de un equipo que, a partir del ecuador de la primera mitad, fue sometido al dominio del Levante.

De Frutos dispara a portería en los primeros minutos del partido Germán Caballero

El primer aviso lo protagonizó Pablo Martínez en los primeros compases del duelo. Robó en campo propio, condujo y finalizó su jugada individual con un disparo lejano que atrapó Amir. No obstante, los que más incidencia tuvieron, en términos de peligrosidad, fueron Joni Montiel y De Frutos. El '20' desde las proximidades del área, ya que ejecutó dos lanzamientos que se marcharon por poco, y el extremo a través de sus acciones partiendo desde la banda izquierda. El segoviano, de hecho, fue capaz de perforar la portería rival, pero el asistente, Roger Brugué, estuvo en fuera de juego, en una jugada trazada desde la precisión con Marc Pubill, Joni Montiel y el '17', que antes de intervenir en posición antirreglamentaria, probó a Amir con un fuerte disparo. Sin embargo, quien más cerca se quedó de marcar fue Wesley. En su vuelta a la titularidad, recibió un pase milimétrico de De Frutos que le dejó solo contra el meta iraní, pero su disparo se topó con el lateral de la red.

El asedio fue cogiendo forma y el descanso no frenó el dominio levantinista. La segunda parte fue similar, con un equipo volcado en buscar el tanto que desnivelase el marcador. Montiel, nuevamente desde la frontal, se encontró con Amir, que minutos después, se vistió de héroe para impedir un gol cantado y que, incluso, puso en pie a gran parte del graderío del Ciutat de València. Wesley Moraes salió victorioso de un forcejeo con Adrián Diéguez y detectó la internada de Roger Brugué, pero el guardameta de la Ponferradina, clave para sostener a su equipo, despejó el chut a bocajarro. No en vano, la gasolina se fue agotando, pese a un Levante que actuó con corazón.

Es más, su ritmo cardiaco tuvo un pequeño sobresalto cuando Erik Lacerda, con una fuerte volea, superó a Cárdenas, pero el tanto se llevó a cabo en fuera de juego para fortuna levantinista. De hecho, la Ponferradina se estiró en los minutos finales y el Levante se protegió. El punto sirve para mantener la condición de invicto, pero supuso una oportunidad perdida para asaltar el ascenso directo.