El rendimiento de Pablo Martínez es de los aspectos más relevantes de un Levante que, al igual que el centrocampista, cotiza al alza. El empate en Butarque, a pesar de coincidir con un Eibar y un Las Palmas que trasladan la sensación de que no aflojan en su pugna por ascender directamente, no descentra la mentalidad de un equipo capacitado para hacer frente a las adversidades y, por encima de todo, pelear cada punto hasta el último suspiro. Durante aquella mañana en Leganés, el ‘6’ rindió nuevamente en la misma línea que en los últimos meses. Entregándose en acciones tanto en ataque como en defensa, dando músculo y oxígeno al centro del campo y apareciendo en las proximidades del área contraria. Una serie de características que no solo han encandilado al entorno levantinista, sino que le han otorgado, a base de grandes actuaciones, la oportunidad de ampliar su vinculación con el conjunto de Orriols, a la espera del comunicado oficial, hasta 2026.

Sin embargo, Pablo Martínez ha alcanzado la estabilidad en la medular granota después de haberse curtido lejos del Ciutat de València, aunque su irrupción, en sus primeras experiencias en el Levante, despertó un interés que, tal y como ha sucedido en la actualidad, provocó que la anterior dirección deportiva moviese ficha para renovarle hasta 2024. Sucedió en julio de 2020, un año después de firmar por el filial a cambio de tres cursos y en medio de una campaña donde tocó primer equipo a través de la confianza que Paco López depositó en sus servicios. Un escenario que, a diferente escala, tiene similitudes con el actual, ya que, una vez Javi Calleja supo encontrarle hueco en su libreta, su notable rendimiento ha provocado que Felipe Miñambres apueste por la figura del futbolista para que sea uno de los baluartes del Levante del futuro

No obstante, el estado de forma que desprende Pablo Martínez no se labró de la noche a la mañana. Con 20 partidos disputados en el Atlético Levante y 7 encuentros jugados con el primer equipo en su estreno como levantinista, el club no solo tomó la decisión de atarlo, sino que le permitió salir cedido al Mirandés, donde ganó en polivalencia al participar tanto de mediapunta como partiendo por banda, para que su progresión siguiera en fase ascendente. Y aunque su vuelta a Orriols no cumplió con sus expectativas, debido a la elevada cantidad de centrocampistas que tuvo el Levante en nómina, en Huesca encontró acomodo para contar con protagonismo. Seis meses después de regresar al Ciutat de València, el rendimiento del ‘6’ es tendencia y el club no ha dudado en asegurar sus servicios para proyectar un futuro de garantías, donde presume de contar, además, con un Pepelu que tiene contrato hasta 2032 y con el que comparte generación. Ante un acuerdo al que tan solo le falta la firma, Javi Calleja, en la rueda de prensa previa al partido contra el Leganés, trasladó su entusiasmo. «Abarca mucho campo, tiene calidad y para el Levante es clave. Es un acierto que se cuente con él para el futuro. Es garantía de que hay un jugador comprometido», dijo. Unas declaraciones que validan el rendimiento de un Pablo Martínez que, con su continuidad perfilada hasta 2026, vive su mejor momento como levantinista.