La afición nunca tirará la toalla

El club, en casi una semana de campaña, ha conseguido 5.000 abonados para la próxima temporada y marca la misma tendencia que el curso anterior: las decepciones no minan la moral

Orriols debe ser una caldera en la 24/25 con tal de lograr el ascenso a Primera División.

Orriols debe ser una caldera en la 24/25 con tal de lograr el ascenso a Primera División. / F. CALABUIG

Rafa Esteve

Rafa Esteve

La tercera temporada consecutiva del Levante en Segunda División no merma el espíritu de la gente en el Ciutat de València. Orriols, independientemente de la circunstancia vital, siempre será un lugar de culto, un escenario de carácter emocional donde sus asistentes descargarán sus sentimientos y los días de partido concentrarán las ilusiones de unos seguidores que tienen un deseo en común: subir a Primera División. No son tiempos de bonanza en el coliseo levantinista. Ni en lo deportivo ni dentro de parámetros económicos, aunque el plan de viabilidad de Danvila esté dando pasos hacia adelante con firmeza. No obstante, poco le importa a una afición levantinista cuyo amor por el Levante es indiferente a la categoría en la que milite. Al contexto en el que se encuentre. La prueba reside en la presente campaña de abonos, que además de tener un buen feedback entre la sociedad, por su intención de ‘granotizar’ los distintos barrios de València, al igual que sus municipios, está contando con una respuesta positiva.  

El club informó a través de sus canales de comunicación que más de 5.000 personas han renovado o dado de alta su abono del Levante. Después de que el Consejo de Administración decidiese congelar los precios de la campaña anterior, la entidad levantinista recibió una contestación muy positiva tras un primer día donde 1.000 se alistaron en las filas granotas para la 24/25. Tras arrancar la tanda de altas y renovaciones de manera presencial el pasado lunes, el Levante comunicó, 6 días después de dar pistoletazo de salida a su campaña de abonos, que ya tiene garantizados más de 5.000 fieles en sus gradas, siendo el inicio de un verano donde el levantinismo busca renovar ilusiones, limpiar los males del pasado y atacar el ascenso a Primera División con más fuerza que nunca. Esto es solo el comienzo. 

La temporada 23/24 no estuvo a la altura de las expectativas ni cumplió con el mínimo exigible. Los vaivenes deportivos, sumados a los fantasmas producidos por el penalti de Villalibre, marcaron un curso futbolístico en el que el equipo, primero con Javi Calleja, y después con Felipe Miñambres, se quedó fuera de la promoción de ascenso a Primera División por una diferencia de cinco puntos. Los motivos para transmitir rechazo fueron notorios, pero Orriols desconoce lo que es tirar la toalla. De hecho, la campaña de abonos de la 23/24, marcada en su máxima expresión por el cruel, doloroso y trágico desenlace de la 22/23, tuvo un arranque idéntico a la actual: en una semana, 5.000 siguieron acompañando a su equipo en forma de renovación o alta. Ante la adversidad, el Ciutat se crece. Y en tiempos de debilidad, donde la competencia por regresar a la élite aumenta con el paso de los días, la afición saca músculo con tal de devolver al Levante a donde se merece.

La capacidad de levantarse, y de hacerse fuerte ante los reveses, fue reconocido por Julián Calero en la rueda de prensa de su presentación. El técnico, no obstante, le pidió a su gente que sea optimista, ya que es consciente de que contará con su apoyo tanto en las buenas como en las malas. «Las cosas que pasan en el fútbol le pueden pasar al Levante o a otros clubes. Lo importante es la capacidad de poder levantarse. Lo primero es mandarle un mensaje a la gente de ser optimistas, ambiciosos y atrevidos y también consecuentes. La forma es haciendo un equipo competitivo, con patrones de juego que creemos para conseguir resultados. No quiero nadie pusilánime a mi lado, que se aparten los negativos, solo quiero gente con ilusión. Va a costar mucho, pero intentaremos competir en la medida que se merece el escudo, compitiendo de verdad y que se vea que todos estamos unidos. Si todos empujamos, lograremos que vaya bien», dijo. De momento, Julián Calero ya cuenta con 5.000 soldados para la causa a falta de dos meses para que arranque la competición. La mejor noticia para un entrenador que sabe que la afición será un pilar fundamental en su nueva andadura.