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El Levante saca la cabeza y coge aire

Los pupilos dirigidos por Julián Calero consiguen una vital victoria contra el Oviedo y se marchan al parón ahuyentando las posiciones de descenso

Carlos Álvarez, celebrando un gol

Carlos Álvarez, celebrando un gol / LaLiga

Rafa Esteve

Rafa Esteve

Los parones por compromisos internacionales son parte del universo del balompié. Provocan que el fútbol de élite se detenga y sirva para sacar conclusiones, tanto positivas como negativas, con el fin de seguir hacia adelante con más fuerza. Es la realidad que perdió el Levante tras una travesía por Segunda División que duró más de lo deseado. Sin embargo, navegar en un contexto de absoluta categoría, hace que su actividad física se detenga y permita extraer valoraciones. Es la segunda vez que el conjunto de Julián Calero estará dos semanas sin competir en la presente temporada y, después de que, en el parón de septiembre, las sensaciones fueran a caballo entre la tensión clasificatoria y la ilusión por el cierre del mercado, Orriols se adentra en el de octubre sonriendo de oreja a oreja y con la bombona cargada de oxígeno.

Su victoria en Oviedo, recogiendo los frutos del buen trabajo realizado durante las últimas semanas, y gracias a los goles de sus estandartes Carlos Álvarez y Etta Eyong, le permite despegarse del descenso sacándole tres puntos de ventaja, aparecer en una zona más tranquila y ver el futuro con optimismo y convencimiento, ganando enteros en la categoría y obteniendo seguridad de cara al desafío de la permanencia.

La contienda, pese a tratarse de un recién ascendido, no garantizó facilidades, en un partido donde el Oviedo, sin apenas precisión, insistió en la portería de Mathew Ryan a costa de un Levante que, a las primeras de cambio, encontró el camino del gol en su primer disparo entre palos tras incomodar previamente a Aarón Escandell con un par de ocasiones de peligro. Manu Sánchez, asomándose por el carril zurdo en tareas atacantes, encontró a un Carlos Álvarez que, controlando el esférico con el muslo, la colocó en la escuadra con un disparo sutil.

Ryan cerró su portería

El tanto del andaluz llegó alcanzada la media hora de una primera parte sin mucha tensión sobre el verde, pero donde el Oviedo se encargó, después del paso por vestuarios, de imprimir intensidad, acumular peligro y asediar la meta adversaria buscando el empate. Carmo, con un remate con la testa que sacó con una fuerte mano el guardameta australiano, encendió a un Carlos Tartiere que estuvo a punto de cantar gol cuando Ilyas Chaira, en el 69', se topó con el palo en el ecuador del segundo tiempo.

Sentencia de Etta Eyong

Durante la segunda parte, el Levante perdió el control, sobre todo, del centro del campo, pero la entrada de Pablo Martínez y de Oriol Rey equlibró un encuentro en el que, precisamente, el ‘20’ lo desatascó con una acción que acabó dentro de la red en el minuto 72. El centrocampista amagó con centrar, despistó a Escandell ejecutando un disparo desde fuera del área que se estrelló en el palo y, en el rechace, Etta Eyong colocó el segundo para confirmar que es el delatero de moda. La efectividad granota contrastó con la incerteza del Oviedo, que actuó con nerviosismo mientras el Levante jugó desde la frialdad mental para sumar tres puntos trascendentales. Los que dan sentido a la paciencia. A la espera de que el trabajo, tarde o temprano, termina llegando. Ya son ocho puntazos, pero los chicos de Calero y el coliseo de Orriols no solo quiere más, sino que está preparado para conseguir todo lo que se proponga.

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