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Los porqués de la destitución de Emily Lima

Seis jornadas han sido suficientes para que el Levante tumbe a Lima después de conseguir un punto de 18 posibles, tener solo dos goles a favor y once en contra

Emily Lima en un entrenamiento en Buñol

Emily Lima en un entrenamiento en Buñol / Levante UD

Se acabaron las oportunidades para Emily Lima. Cuando algo no funciona, se cambia. Y en el fútbol, ese cambio casi siempre se produce en el banquillo. Es lo más fácil: concentrar las responsabilidades en una única persona. “Los números hablan por sí solos”, comentó la brasileña en su último partido al frente del banquillo granota. Esos números se traducen en el peor inicio levantinista en Primera División: un solo punto de 18 posibles. Para más inri, en las primeras seis jornadas el Levante solo ha sumado dos goles en su casillero, frente a los once encajados. Y eso que Laura Coronado —también Andrea Tarazona frente al Atlético de Madrid—, con sus 19 paradas, ha sido la mejor de su equipo sobre el verde.

Un ataque desdibujado

El esquema planteado por Lima ha puesto en evidencia los descosidos que ya se habían hecho visibles la temporada pasada, en la que el Levante cerró el curso con 30 goles a favor —la mitad que los anotados la temporada 2023/24—. La entrenadora brasileña dibujaba en sus partidos un claro 4-1-4-1, con el que buscaba poblar el área propia para defenderse de la ofensiva rival e intentar generar peligro con los balones en largo que las delanteras pudiese cazar. En otras situaciones el equipo pecaba de ambición —o, más bien, de esperar que se obrase el milagro—, porque las grandes acciones de 'peligro' llegaban con un pelotazo desde el centro del campo. Una llamada a la sorpresa que nunca terminaba de descolgar.

El esfuerzo levantinista se reducía a eso: a intentos. No daba para más. Cada rival, salvo el Alhama, hacía diminuto a un Levante que no sabía cómo ir a por el balón y, sobre todo, cómo jugarlo cuando lo tenía en sus botas. Que, a la postre, era en contadas ocasiones. Solo ante el conjunto alhameño, las valencianas lograron tener más posesión que su rival (59%). También fue el partido donde más veces finalizaron, con 13 disparos, de los cuales solo tres fueron a puerta —todos ellos en la primera mitad— pero ninguno llegó a entrar.

Sintia Cabezas y Elsa Gómez pugnan por el balón

Sintia Cabezas y Elsa Gómez pugnan por el balón / Levante UD

Solo María Gabaldón, en el estreno liguero ante el Granada CF, y Érika González, desde el punto penalti frente a la Real Sociedad, lograron ver puerta. No hay más. Una central y una delantera son las únicas goleadoras de un Levante claramente desdibujado en ataque. Zipporah Agama lo intentó de cabeza contra las txuri-urdin; Inés Rizo desde la lejanía en casa del Atleti; y Ana Franco con un centro-chut en la visita del Alhama... pero ninguna ocasión acabó en a red.

Recuperar la personalidad

Santi Trigueros y Édgar Sornosa, quienes por el momento se harán cargo del banquillo, tienen una clara —y difícil— tarea por delante: dotar de personalidad a un Levante que ha perdido su esencia. Un Levante falto de alegrías. Un Levante que, hace no mucho, se codeaba con los grandes.

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