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CRÓNICA Levante UD - Real Sociedad: El punto de partida que tanta falta hace

El equipo de Álvaro del Moral salva los muebles en el descuento y suma un empate, a base de coraje, para alcanzar el parón con la sensación de que la permanencia no es una meta imposible

Los jugadores ven el futuro con algo más de optimismo tras el tanto en el 93 de Dela

Los jugadores ven el futuro con algo más de optimismo tras el tanto en el 93 de Dela / Francisco Calabuig

Rafa Esteve

Rafa Esteve

València

Nadie sabe qué sucederá con el Levante UD esta temporada, por mucho que todo el mundo se niegue a verle caer y que, incluso, sienta que necesita soluciones en todas las parcelas. Hasta unos minutos antes del final del partido, su devenir era tan preocupante que nadie se atrevía a ser optimista. Pero, cuando más cerca está el Levante de hundirse, más casta, orgullo y dignidad saca. Aunque sea de debajo de las piedras. Nadie se salva de la situación actual. Doliente, sobre todo, por lo mucho que costó volver a competir contra los mejores. No obstante, la unidad sumada del Levante ante la Real Sociedad, agónico como pocos se recuerdan en tiempos recientes, ha de ser, obligatoriamente, el punto de partida sobre el que construir una permanencia que apunta a ser heroica en caso de alcanzarla. Nadie sabe qué pasará en el futuro, pero, con mucho aún que corregir, y muchas asperezas que limar, al Levante aún le queda mucha vida y guerra que dar.

Un punto, y más en la élite del fútbol español, nunca hay que desperdiciarlo. Sobre todo, al cortar una dinámica negativa de cinco derrotas consecutivas en LaLiga. Sin embargo, el Ciutat suspira por que sirva de impulso. Ahora solo queda acertar con las decisiones que se tomen de aquí en adelante.

Vistos los partidos que desembocaron en el desastre que sufre Orriols en la actualidad, la imagen que mostró el Levante sobre el césped no tuvo nada que ver con la que generó tanto el cataclismo, estallado tras la destitución de Julián Calero, como el pesimismo ante la ausencia de soluciones, más allá del nombramiento de Álvaro del Moral y Vicente Iborra, y el hundimiento clasificatorio. Existió una calma tensa en la grada, consciente de que los movimientos en las oficinas del Ciutat de València no tardarán en llegar, pero que no contagió a un equipo voluntarioso y con alma, pero sin colmillo en las inmediaciones del área defendida por Remiro.

Dominio del territorio sin pegada

El Levante, con un dominio territorial que se esfumaba cuando amenazaba portería contraria, no tiró entre palos hasta transcurrido el minuto 40, pero, entre medias, la Real Sociedad, sin despeinarse casi, y solo tirando de una rápida circulación de balón, hizo cosquillas a un Levante que, por mucho que quisiese, transmitía vulnerabilidad en retaguardia. Es, de hecho, el cuento de nunca acabar. Una rueda de fallos sistemática. Apenas aterrizado el ecuador, un disparo cruzado de Mikel Oyarzabal puso en tensión a un coliseo de Orriols que, minutos después, no se vio por debajo del luminoso por milímetros. Centró, desde la esquina, Sergio Gómez al corazón del área a la cabeza de Jon Martín, con la fortuna de que el esférico se fue por encima del larguero.

Durante los últimos compases del primer tiempo, el Levante tiró de orgullo para irse a la media parte con un resultado satisfactorio. O, como mínimo, con sensaciones positivas. Es más, se vio cerca de conseguirlo. Casi inmediatamente después de que Carlos Álvarez probase los guantes de Álex Remiro con un lanzamiento desde fuera del área, a Iván Romero, tras presionar de manera acertada al meta vasco, se le bajó la persiana cuando tenía prácticamente vencido al portero. No en vano, la vez que más cerca estuvo el Levante de marcar derivó en un doloroso revés, con Gonçalo Guedes como ejecutor y Take Kubo como rematador al cabecear al fondo de las mallas y centro del portugués. Un 0-1 demoledor, que congeló un ambiente que, obligatoriamente, hay que levantar si se quiere permanecer en Primera División.

Con los ánimos renqueantes ante el miedo de sufrir una nueva derrota, la sexta consecutiva, el paso por vestuarios no menguó la voluntad del equipo, entregado en su batalla por salvar la categoría, pero al que no le sale absolutamente nada. Buscó la portería defensiva de Remiro con ahínco pese a la telaraña defensiva que trazó la Real Sociedad. Ante ello, el Levante intentó sorprender: Álvarez, a pelota parada, filtró un balón entre centrales a un Pablo Martínez que, a través de un lanzamiento fuerte, se topó con el guante de Álex Remiro. Y el ‘10’, de treinta metros, ejecutó un tiro que rozó el palo.

Desde entonces, el encuentro aumentó sus decibelios en términos de tensión, aunque la Real supo jugar sus cartas, gestionar los tiempos y merodear la portería de Ryan que le negó el gol a su adversario en dos ocasiones: primero a Oyarzabal, achicando un disparo al palo corto, y, después, volando sin motor a un disparo envenenado de Kubo. El Levante, pese a ello, tendrá mejor o peor suerte. Podrá estar más o menos acertado, pero nunca dejará de pelear. Así, sobre la bocina, llegó un empate conseguido desde el empeño, gracias a un penalti sobre Carlos Álvarez ejecutado por Dela, para apartar los males y mirar al futuro, como mínimo, con esperanza. Con la sensación de que, por qué no, al Levante le terminarán saliendo las cosas.

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