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Levante UD

Recomponer filas y a por el batallón final ante el Valencia

A pesar de caer derrotado por 4-2 ante el Athletic —con un jugador menos desde el minuto 17—, los de Luís Castro volvieron a mostrar una imagen convincente, sacrificada y valiente en todo un San Mamés. Otra muestra más de esa versión competitiva y segura de sí misma para seguir creyendo hasta el final

Impulsado por una racha de buenas sensaciones y trabajo constante, el Levante quiere seguir creciendo y ya mira al frente, consciente de que se aproxima uno de los derbis más exigentes e importantes de las últimas décadas

Los jugadores del Levante celebrando el golazo de Olasagasti en San Mamés

Los jugadores del Levante celebrando el golazo de Olasagasti en San Mamés / LALIGA

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València

Caerse y levantarse... no le queda otra al Levante. Ahora, y como en tantos otros momentos delicados que ha pasado este club centenario, toca hacer honor a esos valores tan arraigados a la historia granota: sufrir sí, llorar sí, tensión sí, problemas también... pero ante todo reluce ese sentimiento granota de luchar y creer hasta el final. Ni rendición, ni estar constantemente martirizándote de que no se puede. Toca lamerse las heridas, secar las lágrimas y remar, tanto el club, el entrenador y los jugadores como una afición que nunca ha dejado caer a su equipo..., y no lo va a hacer ahora. Pase lo que pase, estarán ahí, porque siempre lo han hecho y siempre lo harán. De eso no hay duda. El activo más importante de esta entidad volverá a vestirse de gala el próximo domingo en el gran derbi valenciano ante el Valencia. Un Ciutat de València que está preparado para morir por los suyos y ser ese pilar esencial donde apoyarse un equipo que lo necesita más que nunca. Más allá de toda la polémica, natural y existente, la realidad es que el conjunto levantinista ha caído por 4-2 ante el Athletic en San Mamés y deben pasar página lo antes posible.

El tiempo apremia, y esos puntos ya no vuelven. Por ello, no queda otra que olvidarse de este traspié y recomponer filas para la ardua semana de partidos que viene. Cohesión, compromiso y bravura es todo lo que necesitan los granotas para no dejarse llevar por esta ansiosa y complicada situación; y, por tanto, seguir creyendo en las posibilidades de permanencia que, aunque no lo parezca, son muchas. Pero para ello toca mantener la esperanza intacta e ir partido a partido, final a final. Una de las cosas que ha recuperado el Levante de la mano de Luís Castro es esa identidad, personalidad y confianza en sí mismo, mostrada en estos seis primeros encuentros, y que no debe perderse. Luchar por salvación siempre es difícil, y te exige lo máximo a nivel futbolístico y mental. Y más en una competición donde sumar tres puntos arriba o perder tres puntos abajo supone un cambio radical en tu situación.

Actualmente, la distancia entre el décimo (Athletic Club) y el decimoctavo (Rayo Vallecano) es tan solo de seis puntos. Entre ellos, hay una amalgama de equipos separados únicamente por un punto y peleando en una carrera de fondo llamada permanencia. Pero no hay que olvidar que el Levante está únicamente a cinco puntos de la salvación, y con un partido menos ante el Villarreal. Por ello, ahora sí que hablamos de que esos dos derbis, ante Valencia y Villarreal, son dos auténticas finales donde está presente esa necesidad de sumar sí o sí. Y sí, la permanencia pasa por el Ciutat de València y por el apoyo incondicional de su gente.

Toljan pugnando un balón en el aire con Iñaki Williams

Toljan pugnando un balón en el aire con Iñaki Williams / LALIGA

Corazón, sacrificio y valentía en San Mamés

A pesar de caer derrotado por 4-2 ante el Athletic, el equipo volvió a mostrar una imagen convincente, sacrificada y valiente en todo un San Mamés. No obstante, la expulsión de Matturro en el minuto 17 trastocó por completo los planes e intereses de un Levante al que se le ponía todo cuesta arriba. Por tanto, inevitablemente, el partido deja dos caras muy distintas, pero con un denominador común presente en ambas situaciones: no rendirse/entregarse y la determinación en sus ideas. Antes de la tarjeta roja al central uruguayo, el conjunto granota comenzó el partido en la línea de los anteriores, con ese bloque compacto, aguerrido y sólido en defensa, pero sin renunciar a la tenencia del balón. Es decir, una combinación de tramos de mayor contención y agrupación atrás, con otra de más control y combinaciones rápidas en ataque. De hecho, estas buenas sensaciones vislumbraban un encuentro competido e igualado entre ambos equipos, aunque esa acción puntual terminó por romper toda esperanza.

Por su parte, el técnico portugués reaccionó transformando el esquema: colocó a Ugo Raghouber de central izquierdo junto a Dela, y recompuso el equipo con un 4-4-1 o 5-4 en defensa. Más adelante, con los cambios, sustituyó a Carlos Álvarez para colocar a Arriaga de pivote y mantuvo al francés en el eje de la defensa hasta la entrada de Elgezabal. Sin embargo, lejos de pensar en echarse atrás o abandonar la contienda tan fácilmente, el Levante vendió su piel muy cara. Hasta que, por razones obvias de jugar con uno menos durante la mayor parte del partido, las ocasiones y los goles del Athletic llegarían en aumento.

Pero los granotas no dejaron de creer en sus posibilidades, sin perder la cara al partido. No entregaron el balón al rival, apretaron arriba con esas ocasiones por banda o a balón parado y se mantuvieron vivos hasta el final del partido. Tanto fue así que, en el minuto 81, llegaría el golazo acrobático de Unai Elgezabal tras un saque de esquina. El Athletic respondería a los pocos minutos después con otro tanto de Nico Serrano, aunque los de Orriols volvieron a desafiar a los leones con otra obra de arte de Olasagasti en los últimos compases del encuentro. Esta reacción marcada por el orgullo, insistencia y valentía de los jugadores es a lo que debe acogerse el Levante y los granotas. Y es que, a pesar de la dura derrota, el equipo volvió a ser leal a esa versión competitiva y desafiante a la que les toca agarrarse. Una resistencia de mucho corazón y coraje.

Las conclusiones positivas

Por otra parte, de esa vertiente más positiva, se pueden extraer una serie de conclusiones favorables sobre las que crecer en las próximas semanas. Una de ellas, comentada ya anteriormente, es esa fidelidad del equipo a su estilo de juego aun con roja mediante. Los de Luís Castro trataron de sacar el balón jugado, no atrincherarse atrás, presionar arriba, generar ocasiones de peligro y de ser valientes hasta el final. Todo ello, dentro de la complejidad que supone estar con un hombre menos. En ese nuevo escenario, el equipo no pereció. Otro de los registros donde el equipo está siendo muy fiable es a balón parado, un arma que, desde la llegada del portugués, está siendo crucial durante el partido. Las acciones de estrategia son ese amigo fiel en el que confiar. Prueba de ello es que 4/9 goles han llegado en jugadas de este tipo, contando ese último golazo de Unai Elgezabal a partir de un córner. Es decir, casi la mitad de goles (44%) han llegado a balón parado, lo que demuestra su gran peso en el juego del Levante. Además, el cuadro granota dispuso de tres acciones de peligro a través de este tipo de acciones: una ocasión clara de Iván Romero y dos remates de cabeza de Dela.

En cuanto a nombres propios, cinco han sido los hombres más destacados en este encuentro ante el Athletic. El primero se trata de Olasagasti, un jugador importante para Luís Castro y que está dejando buenas sensaciones en sus apariciones desde el banquillo. En los últimos tres encuentros, ha dejado un golazo —de voleón contra los leones— y una gran asistencia de córner en el gol de Matturro frente al Elche. Además, en sus pocos minutos sobre el terreno de juego, el ex de la Real Sociedad ha recuperado esa posición de interior más ofensivo, con mayor participación en el juego ofensivo, combinaciones rápidas y, sobre todo, un especialista en el balón parado. El segundo es Unai Elgezabal, que regresó a la defensa en San Mamés tras recuperarse de su lesión. El zaguero de 32 años volvió por todo lo alto con esa genialidad de media luna para poner el 2-1. Un jugador importante que deberá recuperar su mejor versión para este tramo final de temporada y reforzar, con su contundencia y fiabilidad defensiva, ese rol de líder en la defensa. Asimismo, puede que tenga la oportunidad de jugar de titular ante el Valencia tras la baja de Matturro y Toljan por sanción, y si Luís Castro termina por trasladar a Dela al lateral derecho.

En las bandas, encontramos a otros dos jugadores importantes: Iván Romero y Kareem Tunde. Ambos jugadores no solo están cumpliendo con ese papel de extremos verticales, rápidos y profundos, sino también con esa capacidad de trabajo, presión intensa y ayudas constantes en defensa. Con Luís Castro, Tunde acumula cinco titularidades consecutivas, y el atacante sevillano tres como jugador de banda. En lo estadístico, el canterano completó 4/5 regates (80%), siete recuperaciones y ganó 10/14 duelos terrestres (71%); mientras que Iván realizó 3/3 regates (100%), cinco recuperaciones y salió vencedor en 5/7 pugnas terrestres (71%) y 3/5 aéreos ganados (60%). Por su parte, Mathew Ryan, a pesar de recibir cuatro goles, completó otra gran actuación. Mostró esa seguridad en área y con los pies, atrevimiento en salida de balón y dos grandes acciones valor gol repelidas a Nico y a Guruzeta.

Por último, el otro gran protagonista fue Ugo Raghouber, quien, en sus tres titularidades consecutivas, ha mostrado ese sentido del juego, calidad técnica con balón y precisión en los pases. De hecho, ejecutó 41/15 pases con éxito (91%), ganó 4/5 duelos terrestres (80%), 1/1 aéreos ganados (100%), tres entradas, cuatro despejes, dos recuperaciones y 1/1 en regates. Otro buen partido del francés, pero está vez como central.

Kareem Tunde encarando a Adama Boiro por banda

Kareem Tunde encarando a Adama Boiro por banda / LALIGA

Un derbi decisivo

Sin duda, una de las fechas más importantes marcadas en rojo en el calendario para Levante y Valencia es ese gran derbi el próximo domingo a las 18.30 horas en el Ciutat de València. Si los enfrentamientos entre levantinistas y valencianistas ya eran calientes, intensos y de competencia máxima, este los supera a todos. Luís Castro y Carlos Corberán se medirán las caras en un duelo marcado por la exigencia de sumar puntos, la rivalidad existente y esa ansiada permanencia por la que ambos clubes están peleando. Un auténtico batallón final entre dos rivales directos y que, sin duda, supone un antes y un después en la temporada del conjunto granota. Es ganar o ganar... no hay más opciones, especialmente tras la caída en San Mamés. Por su parte, el conjunto valencianista viene muy tocado, también necesitado de victorias, con ese conflicto afición-equipo-entrenador e inmerso en una mala dinámica de resultados. Tres derrotas en los últimos tres partidos.

Por tanto, este no es un derbi cualquiera, es uno de los cara a cara más importantes y difíciles de las últimas décadas. Y no es para menos. Además, se suma ese aliciente polémico de la vuelta de Pepelu a Orriols después de muchos años. El Levante UD cuenta a favor con esa tendencia ascendente a nivel futbolístico y el factor crucial de jugar en un Ciutat de València, que está preparado para entregarse en cuerpo y alma a los suyos. Es el momento de que aparezca esa comunión equipo-afición tan valiosa, pero, sobre todo, una actuación sólida y convincente del equipo, a la altura de un encuentro decisivo y clave para empezar a salir cuanto antes de la zona baja de la clasificación. Un derbi de vida o muerte.

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