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El Levante se niega a que le den por muerto

Los pupilos dirigidos por Luís Castro consiguen una victoria trascendental ante el Oviedo para devolver la esperanza a la parroquia de Orriols y colocarse a dos puntos de la permanencia

Losada desata la euforia en el Ciutat.

Losada desata la euforia en el Ciutat. / EDUARDO RIPOLL

Rafa Esteve

Rafa Esteve

València

No hay golpe doloroso, ni revés aturdidor, que tumbe a un Levante que las ha sufrido de todos los colores, pero que se resiste a tirar la toalla. Tiene el propósito de mantenerse en Primera División y no parará hasta conseguirlo. Lo demuestra en cada enfrentamiento independientemente de cómo le vayan las cosas, ya que le pueden salir mejor o peor las cosas, pero jamás, tal y como demostró tras su triunfo contra el Oviedo (4-2) entregará las armas ni se dará por vencido. Sufriendo posiciones de descenso durante gran parte de la temporada, muchos se atrevieron a no contar con el Levante entre los candidatos a quedarse en Primera Divisón. Muchos, de hecho, se atrevieron a darle por muerto. Sin embargo, su vital victoria ante el Oviedo no solo le coloca a dos de puntos de distancia de la permanencia, sino que le insufla vida y esperanza para que su ánimo no decaiga y siga intentándolo. Que nadie se atreva a descartar de la batalla a los de Luís Castro, porque en entrega, garra y fe nadie es capaz de ganarlos.

El Levante, a las primeras de cambio, quiso mandar, dirigir su tendencia hacia la victoria y demostrar que sus opciones de salvación no son tan remotas. No transcurrieron ni tres minutos cuando el equipo dirigido por Luís Castro se puso por delante para euforia de una afición enloquecida con los suyos. Demasiado bonito como para ser cierto, aunque formando parte de la lógica ante el asombroso estado de forma de su goleador. Una falta de entendimiento en la zaga oviedista fue suficiente para que Carlos Espí no solo se adueñase del esférico, sino que, ante la salida en falso de Aarón Escandell, ejecutase un disparo que acabó en el fondo de las mallas.

El nivel del ‘19’ es completamente sobresaliente: cuatro encuentros consecutivos viendo portería (seis en total) para activar a un Levante que compitió con brío, soltura y confianza. La ventaja en el marcador se lo permitió, pero es que, además, provocó ocasiones de mucho peligro. Olasagasti, topándose con el larguero, movió el tarro de las oportunidades que Víctor García, rematando a bocajarro un balón muerto que repelió Escandell, agitó para furor de una grada enganchada con su equipo. Sin embargo, la locura se desató con el doblete de Carlos Espí en el minuto 25, recogiendo un balón dividido dentro del área para introducirlo en el fondo de la red. Sin lugar a dudas, un mensaje directo para la convocatoria de la Selección Española sub21. David Gordo, ahí tienes a tu ‘9’. Al delantero del futuro. No te preocupes, que nosotros lo disfrutaremos en el Ciutat de València.

No en vano, parece que al Levante no le guste tomar el camino fácil, para dolor, rabia y desestabilidad emocional de su afición. Pudo recortar distancias Nacho Vidal con una volea que escupió el larguero, pero no fue hasta los últimos compases del asalto inicial cuando Orriols sintió que sus cimientos se tambaleaban. Antes, Carlos Espí, recortando a su oponente, se quedó a centímetros de su triplete anotador, pero la ejecución de su disparo no impactó con el cuero cuando solo tenía que definir frente a Escandell. Aunque no fue hasta los últimos cuatro minutos del primer tiempo cuando parecía que, nuevamente, los tres puntos se volverían a esfumar aun teniendo el viento a favor.

Ilyas Chaira, cabeceando con dureza un centro desde el lateral de Javi López, metió al Oviedo en el partido para que, poco después, Dela les diera vida cometiendo penalti sobre Fede Viñas. El uruguayo, con el descuento de la primera mitad consumiéndose, igualó una contienda que se torció para los levantinistas. Más, cuando Orriols protestó un intento de despeje de Javi López dentro del área que impactó en Víctor García y que no tuvo consecuencias, desquiciando a un coliseo cada vez más enrabietado con el asunto arbitral tras lo sucedido en Vallecas.

El transcurso del encuentro, según lo acontecido en las últimas jornadas, apuntó a otra tarde gris, llena de amargura y sin apenas luz al final de un túnel cuya línea de meta es la permanencia en Primera División. Sin embargo, no todo son desgracias para el Levante, que mediante las botas de Iker Losada en el 51’, allanó el camino del triunfo. El '18' llegó desde segunda línea, para recibir un pase de Tundé, y la colocó pegada al palo, imparable para Escandell. Una vez el cuadro de Luís Castro se puso por delante en el marcador, se encargó de que pasara lo más mínimo posible frente a un Oviedo al que le costó reponerse del golpe. Reapareció Pablo Martínez, Tay Abed tuvo minutos y, en el último suspiro, Iván Romero, aprovechándose de un errático despeje de David Costas, sentenció el partido.

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