01 de diciembre de 2018
01.12.2018
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ENTREVISTA

"Si Campaña jugara en el Madrid o el Barça ya estaría en la selección"

Cabaco habla de su largo proceso de adaptación, la llamada de la selección uruguaya y de José Campaña

01.12.2018 | 19:15
"Si Campaña jugara en el Madrid o el Barça ya estaría en la selección"

Erick Cabaco, volvió en Huesca y ahora ya trabaja con la mente puesta en el Athletic, ¿cómo está a unas horas del duelo contra Los Leones?
—Estoy muy muy bien. Entrenando al cien por cien. El equipo precisa otra vez de la victoria para volver a coger confianza, pero tampoco estamos en una mala racha como se viene diciendo. Tenemos que seguir corrigiendo errores y para eso están los entrenamientos y el día a día, pero estamos bien.
—¿Vino bien el parón en un momento en el que no se ganaba? ¿Cómo se afronta esa situación?
—La afrontamos de la misma que siempre. Fuertes, tratando de mejorar, mirando vídeos... siempre se dice que como se entrena se juega y hay que seguir esa línea.
—En ese parón llegó uno de los mejores momentos de su carrera. La selección uruguaya. Cara y cruz porque no pudo debutar finalmente.
—Es un momento único. Lindo. Soñado porque me llegó sin esperarlo. Estaba desprevenido y eso de no poder debutar pasó a ser secundario entre comillas porque todo el mundo quiere debutar con su selección. Creo que si hubiera estado al cien por cien de la lesión que tuve antes de ser convocado hubiera debutado seguro.
—Habla de esas molestias, parece que le cuesta estar al cien por cien y terminar los partidos al máximo físicamente. ¿Está haciendo algo diferente para mejorar ahí?
—El único partido que terminé fue el del Real Madrid. De la lesión en el último partido estaba bien, veníamos trabajando bien. En Huesca fue un cambio táctico. Yo para mí pienso lo último, porque entró Boateng y al final debemos estar dispuestos a eso y a que el entrenador pueda manejar esa situación. Estoy al cien por cien.
—Después de hablar de la selección, otro de los grandes momentos de este año, incomparable, es el de ser papá. ¿Cómo se va portando el pequeño Cabaco? ¿Le deja dormir?
—Lo de mi hijo me ha cambiado la vida. Es una alegría nueva para seguir creciendo. Sí me deja dormir eso sí, se porta genial. No puedo tener queja. Soy joven y estoy en un momento de aprendizaje. De él y de mi mujer, que día a día es la que más está con él. A nivel personal y del fútbol me ha ayudado a ser todavía más feliz.
—València se ha convertido de esta manera en un lugar especial para Erick Cabaco. Pudo llegar incluso antes a la ciudad...
—Sí sabía que sí existía esa opción, pero yo no estaba tan al tanto de salir. En 2015 estábamos con el Sudamericano Sub-20. No me tocó tanto pensar si salgo a Europa o no, estaba más pendiete del momento lindo que me tocaba vivir.
—Hace un año sí le llega el momento, pero le costó mucho entrar. En su caso y en el del resto de fichajes parecía que la adaptación era más dura de lo habitual.
—Pienso que esos momentos de no jugar tanto va en la mentalidad de cada jugador. Cuando no me tocó jugar y estuvo 10 o 15 partidos sin jugar o en el banquillo. Solo jugaba en Copa. Mi mentalidad era la de que quería seguir en España. Quería seguir entrenando. Corregir las cosas que yo estaba haciendo mal y que me iban a venir bien en el futuro.

—¿Cómo de importante fue el partido de Girona?
—Fue mi punto de confianza. De decir quiero jugar, quiero estar entre los once y mantenerme ahí. Después como te digo, los nuevos que fueron llegando se iban adaptando a su manera. Unos sí se adaptaron y otros menos.
—En ese partido de Girona ya se vio un Cabaco de carácter. ¿Le molesta que solo se suela destacar esa parte de su juego?
—No me molesta. Eso son puntos de vista de la gente. Al final para algunos soy canchero. Puedo ser más agresivo o no. Eso va en el ojo de la gente. Mientras siga sumando para el equipo que digan lo que quieran.
—¿En que punto se encuentra tácticamente? ¿Cómo de adaptado ya está al juego de España?
—Eso se aprende día a día. Ellos mismos te van ayudando y vas agarrando confianza. Cuesta al principio porque los nervios de querer quedarte y jugar influyen. Saber si estás haciendo las cosas bien... Hoy en día me veo bien y mejor.
—Sobre esos compañeros que le van ayudando... Uno de sus mejores amigos dentro de ese vestuario es Campaña. Se ha hablado de la posibilidad de una llamada de Luis Enrique para la selección, ¿tendría sitio en la selección uruguaya?
—Campaña tiene que estar en cualquier selección para mí. Es un jugador que no se encuentra en muchos lados. No se le reconoce tanto, no por desmerecer a este club que sigue creciendo y se nota, porque no juega en Madrid y Barça. Si él jugara en esos equipos estaría cien por cien en la selección. Estoy seguro de eso.
—En cuanto al bloque, ¿en qué punto ve al equipo? Objetivo salvación, Europa...
—Nosotros tenemos nuestro primer objetivo que es la salvación. Está claro y lo queremos todo. Jugadores, club, cuerpo técnico, aficionados... todos. Después, en lo personal todos queremos ir a más, pero hablar de otros objetivos está de más.
—En su caso, ¿para cuándo el primer gol de Cabaco?
—Cuando llegue... (se ríe). Se está demorando... Se me está complicando cuando voy al ataque. Bajan la persiana y no entra el balón. Mientras esté haciendo mi trabajo en defensa, que es lo que se me exige yo estoy contento. Si vengo con un gol es un extra, pero que sigan así las cosas.
—¿Hay celebración pensada?
—Si tengo una celebración pensada cada semana, hoy en día tendría cien mil, porque hasta que llega el gol...
—Para terminar y hablando de uno de los temas de la semana, la Libertadores. ¿Cómo lo vive como Sudamericano? ¿Es tal la violencia y la diferencia con Europa?
—Se nota y mucho. Ya va en temas de la sociedad. No los jugadores o los clubes. La gente se volvió muy aficionada y está haciendo las cosas muy mal. No son todos obvio. Pero en un equipo tan grande como son Boca o River, esas cosas no se pueden hacer. Desperdician un acto que es histórico. Boca-River una final de Libertadores y lo están desaprovechando. En Francia por ejemplo hay aficiones calientes, pero no llegan al extremo de agredir a jugadores. Creo que no.

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