09 de noviembre de 2018
09.11.2018
RALLY

De Valencia al Dakar al volante de un buggy

Emilio Ferrarndo inicia la cuenta atrás para la gran aventura de su vida con 58 años

09.11.2018 | 23:32
Emilio Ferrando (a la derecha) junto a su copiloto Guillermo López de las Heras

El motor valenciano tendrá un nuevo referente en el próximo Dakar. Emilio Ferrando, cumplirá el sueño de su vida a sus 58 años con su primera participación en la prueba más dura del mundo. Y lo hará al volante de un buggy, en la categoría UTV Open, en la que tendrá a más de 30 rivales.

Nacido en Canals y residente en Godella, Emilio ha iniciado ya la cuenta atrás para su primera participación en el Dakar y de hecho la próxima semana embarcará su buggy en Le Havre rumbo a Perú, donde desembarcará el 3 de enero después de mes y medio de viaje.

El trabajo, sin embargo, ya lo tiene hecho, ya que lleva casi dos años preparándose para este reto que empezó a tomar cuerpo cuando recibió una invitación del Dakar tras correr la Baja Aragón de 2017.

No pudo participar en la pasada edición al no llegar a tiempo para que el coche cumpliera con todas las especificaciones, pero un año después, llega con la garantía de tener un coche evolucionado y adaptado al máximo para intentar acabar la carrera y, a ser posible, hacerlo entre los diez primeros de su categoría. «He corrido la Baja Aragón, en Marruecos, la Panáfrica, el Campeonato de España CERTT y hemos desarrollado y probado el coche en arena, en pista, adaptándolo, modificándolo y entendiéndolo. El coche –un Can Am Maverick XRS– está muy evolucionado y adaptado a la carrera, a la arena y al calor, lo que nos da garantías», señala a SUPER. Además, contará con un copiloto experimentado con cinco años en el Dakar –Guillermo Gómez de las Heras– y otro mecánico exclusivo, además del apoyo de contar con un camión taller y con otro coche cargado de piezas para asistirle en carrera.

Físicamente ha completado un exigente programa de trabajo específico para correr el Dakar. «Llevo unos diez años corriendo maratones de montaña –Mamova y Sierra de Espadán– y desde que vi que sería posible participar en el Dakar, estoy siguiendo un programa de preparación para los competidores que ofrece la propia organización. Es un entrenamiento profesional, con entrenador personal tres días a la semana y otros tres días para hacer natación, ciclismo o atletismo, que es lo que hago».

Emilio cree que el recorrido le beneficia y espera que le ayude a lograr su objetivo. «Nos favorece el recorrido porque hay mucha arena, con dunas no se puede coger mucha velocidad y eso perjudica a coches más potentes y veloces, aunque me preocupan especialmente las dunas de Tanaka y la etapa maratón, que es justo al día siguiente. Pero mantengo que nuestro objetivo es acabar entre los diez primeros de la categoría porque hemos estado delante en todas las carreras a las que hemos ido, luchando por el podio».

El sueño del Dakar lo tiene a la vuelta de la esquina y no duda en reconocer la ilusión que le hace poder vivirlo. «Llevo siguiendo el Dakar desde su inicio, desde hace 40 años, cuando yo tenía 17 o 18, es el sueño de mi vida, el reto más grande. Me ha gustado siempre el motor en todas sus disciplinas, la velocidad, pero a esta carrera la hace diferente el punto de aventura que tiene y eso es lo que me atrae».

Atrás deja unos primeros años compitiendo en motocross –en el Territorial valenciano con una Bultaco Pursang MK-11– y otras quince temporadas corriendo en Enduro –en el Grupo de Pascual Blaya–al menos una prueba al año. La llegada de los buggies al Dakar le abrió una puerta que pensaba cerrada y con su ilusión, experiencia y esfuerzo económico –correr el Dakar le cuesta aproximadamente 90.000 euros– espera aprovecharlo para cumplir el sueño de su vida».

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