Max Mosley, que fue presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) entre 1993 y 2009 y abogado y hombre de confianza de Bernie Ecclestone, ha fallecido este lunes 24 de mayo a los 81 años.

"Es como perder a alguien de la familia, como perder a un hermano. Hizo, muchas cosas buenas no sólo para el automovilismo, también para la industria. Era muy bueno para asegurarse de que la gente construyera coches que fueran seguros", ha lamentado Ecclestone a la BBC tras hacerse pública la noticia de su muerte.

Un escándalo sexual arruinó su carrera

El británico ejerció un largo mandato al frente de la FIA, pero también protagonizó episodios muy polémicos, en especial el que acabaría arruinando su reputación, cuando News of the World difundió las imágenes de Mosley en una orgía sadomasoquista de estética nazi en compañía de cinco prostitutas.

El escándalo finiquitó la carrera del inglés como dirigente deportivo. Aunque llevó al periódico a los tribunales y ganó un juicio por violación de su intimidad, finalmente decidió no presentarse a la reelección en 2009.

La vinculación de Mosley con el fascismo es muy anterior. Su padre Oswald Mosley comandó la asociación British Union of Fascists y Adolf Hitler acudió a su boda con Lady Diana Mosley, una de las famosas hermanas Mitford. Max negó siempre su participación en los actos del movimiento fascista británico pero hay imágenes de 1962 en las que aparece junto a su padre en mitines del partido.

Una vida en las carreras

Max Mosley nació en Londres en 1940. Tras formarse como abogado, participó como piloto en diversas carreras de Fórmula 2, incluída la que le costó la vida a Jim Clark en Hockenheim (Alemania), en 1968.

En 1969 fue cofundador de March, uno de los fabricantes de monoplazas más famosos del mundo. Se convirtió en asesor legal de la Asociación de Constructores de Fórmula 1 (FOCA) y contribuyó a la redacción del primer Pacto de la Concordia para establecer el marco de la competición. En 1986 fue elegido presidente de la Comisión de Fabricantes (FISA). En 1993, tras la dimisión de Jean Marie Balestre, asumió la presidencia de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), siendo reelegido en 1997, 2001 y 2005.

Mosley encabezó una importante campaña para mejorar las normas de seguridad en las carreras, especialmente tras los accidentes mortales de Ratzenberger y Senna en Imola, durante el Gran Premio de San Marino de 1994. Entre otros elementos de seguridad impulsó el sistema HANS. En las carreteras, reforzó de las normas de pruebas de impacto y fue decisivo para promover el Programa Europeo de Evaluación de Automóviles Nuevos (Euro NCAP)

Junto a Bernie Ecclestone formó una fuerte alianza en las frecuentes batallas con fabricantes y equipos por el control de la Fórmula 1, lo que le deparó no pocos enemigos. Su escándalo sexual fue el punto y final definitivo a una carrera con luces y sombras.