El mejor español sobre dos ruedas fue el valenciano Joan Barreda (Honda), que corrió desde la quinta etapa con la clavícula fracturada. Se volvió a caer en la octava y aún así finalizó en quinta posición de la general, igualando su mejor resultado en 2017 en un Dakar en el que siempre ha sido aspirante al triunfo final pero en el que ha abandonado hasta en cinco ocasiones. Este año se ha convertido en el español con más victorias de etapa, 29, tras deshacer el empate a 27 con Jordi Arcarons, y se ha quedado a cuatro del récord absoluto en motos que comparten Cyril Despres y Stephane Peterhansel, con 33. El siguiente español, Lorenzo Santolino (Sherco) finalizó en 12ª posición a 58'26" del ganador Sam Sunderland.

A sus 38 años, Joan Barreda reflexiona sobre el futuro sin confirmar hacia dónde irá su carrera. "Veremos el próximo año. No sé", comentó a los periodistas en Arabia Saudí a la conclusión de la penúltima etapa, en la que le tocó abrir pista y se dejó más de 25 minutos.

"Llevo aquí ya 10 años. En su momento aposté por este equipo por encima de todo, cuando era un equipo joven, con una moto que no estaba hecha. Ahora, para mí es el mejor equipo. Y hay planes incluso de mejorarlo todo. Después las carreras son como son y pasa lo que pasa. Pero este equipo para mí es el mejor que hay con diferencia", comentó.

Por ahora, no mira al medio plazo. "Está claro que ya tengo 38 años. Hasta ahora me divierto encima de la moto, me apasiona mucho y esa es la realidad. Tampoco he querido pensar mucho más allá", dijo.

Destacó "la etapa más dura" como la del jueves, con tramos de "supervivencia" y recordó que le tocó abrir pista desde el kilómetro 4. "Había situaciones realmente duras, con arena muy blanda, nos costaba mucho avanzar. La moto se ha quedado estancada unas diez veces. Incluso una vez he caído por delante, golpeándome bastante fuerte en la clavícula. No podía levantar la moto", admitió.

Ahí recibió la ayuda de Toby Price y el argentino Luciano Benavides, a los que agradeció públicamente que le levantaran la moto. "Son cosas que emocionan a uno cuando las vives y es un poco la parte bonita y el espíritu del Dakar, ver que incluso rivales se paran a ayudarte y te animan a que sigas adelante", sostuvo.