El Mundial de 2030 se celebrará en cuatro países sudamericanos (Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile) o en la península ibérica (España y Portugal); ambas son las candidaturas que maneja la FIFA para designar la sede del torneo que se jugará dentro de ocho años.

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, defendió este viernes las opciones de la candidatura sudamericana. "Uno no puede festejar el cumpleaños en la casa del vecino", dijo tras participar en el acto de homenaje a Diego Armando Maradona, en el segundo aniversario de su fallecimiento.

Aunque aplaudió la iniciativa de la RFEF y de su presidente, Luis Rubiales, de querer organizar el torneo en 2030 ("Rubiales es un buen amigo mío y es legítimo que también sea aspirante"), Domínguez reiteró que el de 2030 será un torneo especial porque se cumplirán cien años del Mundial. La primera edición se celebró en Uruguay, en 1930.

El origen de la fiesta más grande del mundo

"El Mundial es la fiesta más grande que tiene el mundo", abundó Domínguez, "cuando había que viajar en barco, cuando los balones se cosían a mano; nadie se hubiera imaginado que ese torneo que nació en Sudamérica se iba a convertir en esto que es hoy, la fiesta más ambicionada por todos los países del mundo. No es cualquier Mundial".

Si finalmente el Mundial de 2030 se organiza en los cuatro países sudamericanos aspirantes, el Mundial habrá pasado 16 años sin celebrarse en Europa, entre 2018 y 2034, un paréntesis inédito en la historia del torneo.

"Donde esté la sede de FIFA es irrelevante. Está bien que la sede de FIFA se ubique en Zurich, lo que yo reitero es que el centenario es 1930, y no habrá otra réplica. en 1930 se jugó en Sudamérica, no en Europa. Y cien años después, a mi me parece que no es un Mundial más".

"En 2034 se puede volver a jugar en Europa, claro que sí. En 2038 también, aunque no sé dónde vamos a estar. Pero 2030 es puntualmente muy importante y es muy significativo, son los cien años del primer Mundial y todo empezó en Sudamérica".