Enfrentamos cara a cara a dos generaciones de periodistas expertas en automoción. Nuestras compañeras María Ángeles Pujol y Telva Somoza debaten sobre el eterno tema de si hay coches para mujeres. No se lo pierdan, con 40 años de diferencia las cosas no se ven tan distintas.

A día de hoy cualquier marca huye del concepto “coche de chica”, sería demasiado osado y anticuado plantear ese mantra como idea comercial de nada. Sin embargo, hablar de coches en un grupo femenino es hacerlos de SUV’s, practicidad, líneas más bien redondeadas y colores refinados. Incluso se comparten iconos como el Fiat 500 o el Volkswagen Beetle, así que, lejos de incitar a la polémica, con este artículo queremos mostrar una realidad que se traslada a nuestras carreteras. Las mujeres y la sociedad en general siguen tendencias estéticas, en moda, decoración, viajes y también con los vehículos.

Con el objetivo de mostrar el amplio abanico de personalidades y caracteres de las consumidoras, y sus puntos de unión, traemos la opinión de dos generaciones marcadas por el salto tecnológico, algo vital a la hora de hablar de automoción. Como si se tratara de una reunión brainstorming, ambas periodistas hemos consultado a nuestras amigas y conocidas sobre sus coches favoritos y los detalles que más valoran a la hora de elegir el modelo que tendrán en su garaje. Como todo el mundo sabe, la última palabra la tenemos nosotras. Otro tópico que únicamente utilizaremos como guinda cómica a este reportaje. María Ángeles Pujol vs Telva Somoza. Dos generaciones y muchos puntos de coincidencia.

María Ángeles Pujol, a sus 75 años es la periodista decana del motor en España. Colaboradora habitual de EL PERIÓDICO y de Neomotor, bajo el prisma de su pluma se ha juzgado durante más de 20 años a los mejores coches de Europa. Miembro del jurado del Car Of The Year su opinión vale su peso en oro.

Empecemos por el concepto de este tema: la mujer y el coche. ¿Existe el coche femenino? María Ángeles lo tiene claro: “Cuando un diseñador se sienta delante del ordenador y empieza a concebir las formas de un futuro modelo o de una nueva generación de alguno ya existente, no tiene en su pensamiento si será un coche femenino o masculino. Sencillamente cumple con las premisas que le han dado los técnicos y por encima de todo, trata de diseñar un coche lo más atractivo posible. Después, una vez sale al mercado, ya se verá si lo compran más mujeres que hombres. Porque una cosa es bien cierta: no existe el coche femenino.

Durante muchos años, el coche asociado a la mujer era, por encima de todo, un coche de tamaño pequeño que debía servir tanto para llevar los niños al colegio como para moverse por las calles de la ciudad. Eran modelos pertenecientes al segmento A, el más pequeño, que en muchos casos cumplía la misión de ser el segundo coche de la familia. Ejemplos de este tipo de coches son el Peugeot 107, el Toyota Aygo o el Citroën C1 y más recientemente, el Seat Mii o el Skoda Citigo.

Con la incorporación cada vez más intensa de la mujer al mundo laboral fuera del hogar, la necesidad de un coche de mayor tamaño trajo consigo también la llegada de toda una pléyade de modelos que inundaron el mercado y convirtieron el segmento B en uno de los más competidos. Modelos como el Opel Corsa, Ford Fiesta, Seat Ibiza, Peugeot 206, Toyota Yaris y muchos más inundaron calles y carreteras y muchos de ellos en manos de mujeres que los eligieron para sus desplazamientos laborales y de ocio en los fines de semana”.

En este sentido, Telva Somoza, 30 años y periodista formada en ‘airbag’, el suplemento de motor de EL PERIÓDICO y colaboradora de Neomotor, ya cuenta con un bagaje lo suficientemente amplio como para ofrecernos su criterio. Influencer, motera, especialista en rodajes y una auténtica apasionada de las dos y las cuatro ruedas.

El poder del SUV, grande, mediano o pequeño

Telva nos apunta un dato interesante: “Las jóvenes quieren SUV’s. Pienso que el mercado se ha llenado de propuestas con un claro enfoque crossover, incluso en segmentos inesperados para muchos. Ejemplo de ello son los B-SUV, que distan mucho de aquel espíritu campero de los primeros Qashqai y se conforman, únicamente, con pequeños guiños al aspecto todocamino para conquistar al público. En este caso, las mujeres consultadas del rango millennial o Y (edades comprendidas entre los 25 y 40 años), que sigue a los boomers (X) y da paso a los Z o centennials, se encuentran entre dos mundos: el pasional y el racional.

Muchas de ellas ya piensan en la practicidad como lo más importante, de modo que valoran un buen maletero y plazas de atrás amplias de cara a la adquisición de sillas para niños. Eso les lleva a desear coches de gran tamaño, por supuesto SUV’s por su aspecto robusto y de seguridad. En este caso, las firmas germanas son las primeras en salir a relucir con especial recurrencia a la gama X de BMW o Q de Audi, e incluso algún G de Mercedes-Benz. Como la coherencia es la que manda en esta petición, los colores de carrocería son poco atrevidos y casi todas optan por los azules oscuros excepto con el Range Rover Evoque, un clásico en la lista en color blanco. Unas pocas preferían las rancheras, curiosamente las que también valoraban más caballos bajo el capó”.

En este aspecto, el de los SUV pequeños y compactos se juntan los caminos de las dos generaciones. María Ángeles también lo cree. “Estamos en una época en la que el segmento del SUV ha invadido el mercado con todos los tamaños posibles. Desde los más grandes hasta los de tipo urbano. Es un fenómeno que ha convulsionado de tal manera, que es difícil encontrar un fabricante que no haya sucumbido al reclamo de tener un SUV en su gama.

Hace veinte años, el SUV era visto como un vehículo eminentemente masculino y poco proclive a que la mujer se interesara por él. Fue entonces cuando Toyota sacó al mercado la primera generación del RAV4 RAV4y para conseguir que la mujer viera y conociera todas las posibilidades que un SUV podía ofrecerle organizó durante diez años una manifestación que bautizó como Raid Femenino Toyota. Consistía en reunir a cuarenta mujeres que después de haber pasado por una selección con más de mil inscritas en muchas ocasiones y tras someterse a pruebas de conducción y orientación, tenían acceso a veinte RAV4 con los que recorrían durante cinco días más de mil kilómetros de 4x4 por la geografía española. Fue una magnífica manera de acercar a la mujer a este tipo de vehículo y descubrir todo lo que podía ofrecerle. Sin lugar a dudas fue una excelente iniciativa y hoy en día ya no resulta nada fuera de lugar ver a una mujer al volante de un SUV, incluso en el caso de los de grandes dimensiones”.

Bonito y agradable en el diseño

Si buscamos otros aspectos, María Ángeles Pujol está convencida de que “la primera premisa para que un coche tenga éxito es que sea bonito y que sus formas resulten agradables. Si un coche no atrae por su imagen, difícilmente uno se acerca a ver qué ofrece y cómo es por dentro. Sin embargo, hay casos curiosos como, por ejemplo, el Nissan Micra que en su última generación, la actual, los diseñadores tuvieron que regresar a las formas más angulosas y robustas ya que se apreció que en la anterior generación, las formas suaves y redondeadas le habían dado un carácter más femenino lo que no fue apreciado por el sector masculino que no la acogió con excesivo entusiasmo.

¿Qué es lo que para mí busca la mujer en un coche a la hora de valorar su compra? En primer lugar y por encima de todo, como ya hemos dicho, que el diseño exterior sea atractivo. Las necesidades de cada compradora harán que sus preferencias vayan dirigidas a un coche más grande o pequeño. Visto por fuera, hay que seguir mirando otros aspectos. Por ejemplo, el maletero, que tenga capacidad para acoger la compra “gorda” mensual del supermercado, o el cochecito del bebé o la bolsa de palos del golf y una maleta de fin de semana. En 1999 Citroën hizo un guiño hacia la mujer al lanzar el Xsara Picasso con un carrito de la compra desmontable incorporado en el maletero; fue un detalle que no pasó desapercibido y que más de una apreció por su practicidad.

Detalles que se valoran del interior. Por ejemplo, que el cinturón de seguridad del conductor tenga regulación de altura de manera que una no vaya con el cinturón rozándole constantemente el cuello, lo que resulta muy molesto. Que el asiento tenga a su vez regulación de altura por palanca y no por rueda que es menos práctica, y, sobre todo, que haya profusión de huecos con tapa o sin tapa, además de la guantera, para depositar cosas (llaves, gafas, paquete de Kleenex, etc). También se aprecia la presencia del asidero en la parte superior de la puerta del acompañante, algo que las personas de más edad agradecen cuando viajan de pasajero porque facilita el acomodo. Sin embargo, algunos de estos detalles se han eliminado, lo que es una pena. Otro aspecto importante a valorar es el confort de los asientos; en este sentido cabe señalar el trabajo desarrollado por Citroën con sus asientos Advance Confort que además de mullidos, sujetan bien el cuerpo y ayudan a realizar largos viajes sin acusar la fatiga y que ya pueden encontrarse en modelos como el C3 Aircross”.

Sin responsabilidades, más pequeño

Telva coincide, aunque hay que tener en cuenta el momento de la compra y la situación familiar. “Las que todavía no están pensando en ampliar su núcleo, o ya tienen ese coche familiar, apuestan por modelos compactos y urbanitas. Eso sí, el toque crossover que no falte. Curiosamente, el tema de la eficiencia no surgió como requisito inicial, tan solo al sacar el tema de los protocolos anticontaminación de grandes ciudades. En ese caso, y ante la incertidumbre constante, no apostaron por la electrificación, sino por la idea de adquirir el vehículo mediante soluciones de pago por uso como el leasing o renting.

La confianza llevó a todas mis amigas a bajar la guardia sobre lo “políticamente correcto” y ninguna de ellas se preguntó si la propia cuestión iba, o no, en contra de sus principios. Es más, pronto cayeron en la cuenta que todas compartían gustos estéticos parecidos e incluso recurrían a los mismos modelos como ejemplo. La tónica se refería a unidades de carrocería claramente redondeada, sin rasgos arriesgados o aristas marcadas, más allá de unos grupos ópticos singulares o afilados que asemejan a la novedad y vanguardia. Incluso los tonos procedían al acuerdo, con un cariño especial por el rojo “Ferrari” (dicho por ellas) del Fiat 500 o el Mini y un blanco perlado en un Mercedes-Benz Clase A”.

¿Prestaciones o tecnología? Sorpresa

Tradicional pero contundente, María Ángeles nos apunta que “Al margen de los detalles estéticos y los de carácter práctico, otro aspecto que se valora y no es de poca importancia, es el consumo y las prestaciones que ofrece el coche elegido. De un tiempo a esta parte, los constructores se han decantado por reducir cilindrada de los motores pero sin que ello suponga perder prestaciones y en contrapartida se hayan mejorado los consumos. Los ejemplos son múltiples pero dentro del segmento B está el Toyota Yaris que ha sido el primer modelo que incorpora a su mecánica la tecnología híbrida en la que la marca japonesa es pionera. Con ello se consigue no solo reducir los consumos, sino también el capítulo de emisiones, algo que en estos momentos está cada vez en auge, sobre todo cuando se trata de la movilidad urbana.

La proliferación de coches movidos por sistemas de hibridación es algo que está a la orden del día. Lo mismo se puede decir de la tecnología. Es algo que interesa a todos los usuarios, mujeres incluidas, por cuanto mejoran los sistemas de seguridad y ayudan a la conducción. Ahora no es nada infrecuente que una clienta le pregunte al vendedor por estas cuestiones ni tampoco por lo que concierne a los sistemas de conectividad y todo aquello que pueden hacer más placentera la conducción de un coche.

Bingo, otra coincidencia. “La tecnología no les preocupa tanto”, explica Telva. “Una de las sorpresas me la llevé al preguntar sobre el equipamiento tecnológico o motores. No hablaba con apasionadas del motor pero pronto supieron que me refería a las pantallas y las diferentes opciones mecánicas de hoy en día. Sobre lo primero dieron pocas pistas, valorando la compatibilidad con su smartphone por encima de cualquier servicio conectado que les permita saber estado del coche, localización e incluso abrirlo o cerrarlo. También fueron conscientes de que, una vez lo tuvieran, se acostumbrarían y no querrían vivir sin ello.

En cuanto a la fuerza de la propulsión las respuestas fueron de lo más variopintas, desde la que no quería potencia por miedo hasta la que prefería “burro grande ande o no ande”. Sí compartían la urgencia porque fuera cambio automático, principalmente por su poca costumbre al volante. En ese punto entró el debate: ¿Siguen conduciendo más ellos en caso de ser una pareja o familia heteronormativa? A pesar de ser mujeres formadas e independientes, la caja sobre automoción deciden dejarla a cargo del género masculino exceptuando algunas pocas entendidas. Otro tema que daría para un artículo ¿No os parece?”